Seguramente desde dónde estás contemplaras que estamos transitando el mes del amor y la amistad y confirmaras que te recuerdo aunque hayan pasado seis años de tu partida. Es imposible olvidarme de todas las cosas que compartimos juntas, por eso quiero elevarte estás palabras que me nacieron del alma y del corazón. Desde que te perdí, la vida se me hizo triste y vacía porque sin tu protección y compañía por el camino de la vida se me perdió también la esperanza, la ilusión y la alegría. Hoy tránsito por la sombra de mi amargo camino acompañada por la dolorosa soledad.
Recuerdo tu piel clara como la blanca paloma de la paz, siempre conmigo, poniendo a mi pena las alas y los colores de tus palabras, siempre acompañando mis alegrías con tu sencilla luz de la verdad. Eres el hombro en el que lloré abatida y hoy en este día te recuerdo con nostalgia...
A tu sombra yo confíe mis secretos, a tu consuelo mi llanto, a tu alegría mi alegría. Hoy cae sobre mi el dolor y la tristeza, el desenfrenado cansancio del recuerdo, fuiste mi amiga y un día te marchaste como el sol que se oculta al final de un camino, creí en aquel momento que era un sueño tu partida, pero cuando lloré el cielo pardo conmigo descubrí que tu sueño era un viento infinito.
Hace seis años que la muerte te ha convertido en distancia, hace seis años que mi vida sigue sin tu amistad, mi corazón te nombra y en el tiempo te recuerdo, solo me queda pedirle a Dios que te guarde en su reino y que te permita recordar todos y cada uno de los momentos que vivimos durante el tiempo que duró nuestra amistad. Espero, amiga del alma, que esta carta la leas sentada en una nube de algodón rodeada de ángeles amigos.
Tu amiga por siempre y para siempre.