02 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.
El coronavirus no solo destroza la salud. También ataca los sentimientos más humanos. La pandemia no solo nos aleja de la vida normal. Nos separa, además, de los seres queridos. Es el virus del distanciamiento. El vuelve a casa por Navidad se queda en un mero eslogan. En una vana ilusión. Las fiestas más entrañables serán extrañas y frías este año para muchos emigrantes. Los viejos esquemas se resquebrajan con la pandemia.