El virus pilló al tute en un renuncio y casi acaba con las partidas

inés abelenda / x. a. CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

ANA GARCIA

Los ingresos de numerosos locales de la Costa da Morte se ven afectados por la ausencia de jugadores

02 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Mesas con tapetes verdes y personas con cartas en la mano concentradas en el juego. Son muchos los bares a los que cada día llegan grupos de clientes para sus partidas habituales. Sin embargo, la aparición del covid-19 frenó estos encuentros, importantes para la economía de algunos negocios. Muchos hosteleros se vieron obligados a cerrar sus locales, y una vez que empezó la desescalada y volvieron a abrir, apareció el temor de si conseguirían recuperar a su clientela.

Las partidas de cartas son características de muchos bares o cafeterías, incluso llegan a ser claves para estos negocios, puesto que tienen clientes asiduos que se juntan entorno a los naipes. El bar Galicia, situado en Carballo, es conocido por reunir a grupos que pasan la tarde entera con sus timbas. Sin embargo, la pandemia llevó a anular todas las partidas en este local. En Malpica, otro de los establecimientos que dejó de hacerlas es el Ybarra. «Nós negámonos a ter cartas», explican desde el local. «Estamos desinfectando todo, pasando moitísimos traballos e temos menos mesas. Nós non queremos que se use a baralla porque é algo que está tocando todo o mundo», cuentan. Antes del coronavirus se realizaban partidas, pero estaban restringidas a unos horarios concretos, entre las 17.00 y las 20.00, para así no molestar a los comensales.

En Malpica, un bar que sigue manteniendo este pasatiempo es O Pescador. «Aquí a xente sigue xogando igual ca antes», explica Pablo, dueño del local. El cambio se nota por las tardes, momento en el que «pode haber só unha partida», comparado con las cinco o seis que había antes. «Para realizalas mercamos cartas plastificadas, como as dos casinos. Esto é importante porque a carta de cartón, provoca que metan o dedo na boca para que se pasen mellor, e coas plastificadas evítase iso», cuenta Pablo.