Continúa la serie semanal del documentalista Ramón Romar, de Fornelos (Zas)
09 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.El bautismo. Se llevaba a cabo el mismo día del alumbramiento o al día siguiente. Si se temía por la vida del recién nacido, era bautizado por uno de los presentes. Así podemos leer: «Recibió bautismo de necesidad o recibió el bautismo de socorro», seguido del nombre de la persona que se lo aplicó. Incluso había casos en que, si el parto era muy difícil y se temía por la vida del recién, se bautizaba antes de nacer, nada más ver un miembro del niño.
Hice un largo estudio sobre los bautizados en Baio entre 1760 y 1784, con datos como en qué meses se producía la fecundación, mortandad infantil, de qué enfermedad morían, expósitos, madres solteras, número de hijos, gemelos o nombres que le ponían. En él se puede apreciar que los nombres de los padres apenas se usaban; si coincidía debía ser por otros motivos.
Era el padrino el que imponía su nombre en más del 50% de los casos, y no eran más porque en muchos ya existía el nombre del padrino entre los hermanos. En los varones el nombre más usado era José y Juan, y en las hembras, María, Josefa y Francisca (estos dos últimos era el del padrino en femenino). Solo vi un caso en que el padrino no imponía su nombre: Mauricio Pérez, vecino de Fornelos, que entre 1735 y 1764 apadrinó 24 niños y niñas, y solo le puso Mauricio a 2. Este hombre tuvo tres hijos, y los tres murieron siendo párvulos.
Había muchos niños que eran abandonados antes de bautizar: los expósitos. Se les atribuían a madres solteras, aunque debido a la situación económica supongo que también podrían ser fruto de matrimonio. En 1727, en Baio figura uno «…hallado en una cabaña en Lamas» y en 1728 otro que solo dice «Expósito». A los dos el cura le puso Ventura Antonio y Ventura. En estas fechas no había ningún Ventura en Baio, ni era nombre del padrino. ¿Sería una manera de marcar a las criaturas por la «aventura» y el pecado cometido por la madre? O quizá se refiera a «ventureiro», niño que no tiene padre conocido, que viene siendo lo mismo: señalarle de por vida. Según leí, en otras parroquias iban más allá y le ponían «Silvestre» a estos niños.
El compadre se convertía en un miembro más en la familia, y el día de la fiesta se incorporaba a la mesa familiar. Pero ¿se celebraba el día del bautismo en estas fechas? No lo sé, solo recuerdo un caso que contaba mi padre, aunque no sé si en broma o crítica. Habían invitado al vecino para ser compadre, y como la mujer no paría, el vecino le preguntaba: «Compadre, a muller pare ou non pare?». Al tercer día, como la cosa se alargaba, le dijo: «Pois se non pare, xa parirá, pero vamos celebralo».
Las primeras comuniones se celebraban el 10 de Julio, día de San Cristóbal. Después de una larga preparación, el día anterior era un manojo de nervios, ya que había que arrodillarse delante del cura para confesarse, hacer examen de conciencia, propósito de enmienda y cumplir la penitencia. El día siguiente todo era más alegre. Después de recibir la comunión, el párroco nos daba un recordatorio del tamaño de un folio, donde figuraban unos ángeles, un cáliz y una hostia, y donde el cura ponía con pluma el día que recibíamos la primera comunión, el nombre y los apellidos. Luego mis padres lo mandaban enmarcar, y así conservo el mío. Al salir de la iglesia nos daban un bollo de pan, luego venía la comilona y la fiesta de por la tarde, no por celebrar la primera comunión, sino por ser el día de San Cristóbal.
Del traje conservo una fotografía con mis padres y hermanos, hecha dos años después, el día del Carmen do Briño. El pantalón corto y la chaqueta cruzada, con un pañuelo blanco vuelto en el bolsillo de la chaqueta, con el Apóstol Santiago a caballo grabado en color marrón. Como fue dos años después, la camisa sobresale de las mangas unos diez centímetros, y el pantalón está muy por encima de las rodillas. En cambio, en la cintura está perfecto, los huesos crecen más a lo largo que a lo ancho y, yo en aquellos años carnes… tenía pocas.