Los vecinos de la zona que murieron en Mauthausen: Daniel Fidalgo Antelo, de Os Baos

Tenía 28 años y era de Castrarón


Hasta que sus nombres aparecieron publicados en el BOE del pasado 9 de agosto, la sociedad española hizo todo lo posible por ignorarles a pesar del constante esfuerzo de los historiadores que exhumaron hace tiempo sus nombres y tragedias, y sus singulares historias.

 El personaje de esta reseña forma parte de una historia ya contada, pero el haber aparecido en el BOE, que lo tuvo secuestrado durante decenas de años, le insufló ahora una visibilidad inusitada y puso fin a una oscura y larga noche de 80 años.

Nacido el 25 de marzo de 1913 en Castrarón-Os Baos (Mazaricos), Daniel Fidalgo Antelo fue miembro de la familia de los Pesqueiros e hijo del labrador José Fidalgo Pereira y de Josefa Antelo.

En julio de 1936 vivía en la emigración y se incorporó al ejército republicano combatiendo durante toda la contienda contra los franquistas. Con la derrota de la Segunda República comenzó su éxodo y su desventura exiliándose en Francia después de cruzar con muchas penalidades la frontera por los Pirineos, momento en el que emprendió un viaje peligroso sin billete de vuelta.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial se incorporó a los batallones de Trabajadores Extranjeros y fue destinado a la linea Maginot, pero la invasión alemana le cogió en Fallingbostel, en la Baja Sajonia y fue detenido por los nazis e ingresado en Mauthausen el 27 de enero de 1.941 con el número 5.910, procedente de Angoulême-Francia, St. XI-B, número 86.608. Daniel Fidalgo Antelo fue trasladado a Gusen en junio de 1941 y falleció unos meses después: el 3 de febrero de 1942. Tenía 28 años y su madre, Josefa Antelo, residía en la aldea de su origen, Castrarón.

Individuos como Daniel Fidalgo Antelo representan la épica, pero también la tragedia, y comienzan ahora a pedir justicia por medio del Boletín Oficial del Estado, un documento que les devuelve, además de su nombre, algo de su dignidad.

Las instituciones de su municipio de origen tienen mucho que decir al respecto.

El llamamiento este domingo en las páginas de La Voz realizado por el doctor en arqueología subacuática Miguel San Claudio, para que Galicia tenga un centro de investigación al respecto y, por qué no, ubicado en la Costa da Morte, no ha caído en saco roto, al menos en cuanto a intenciones.

El alcalde de Laxe, José Luis Pérez Añón, se comprometió ayer con los «medios que poidamos aportar», a trabajar en serio y de una vez por todas con el resto de concellos de la comarca para que el centro de investigación en arqueología subacuática sea una realidad y que de él se pueda derivar una parte expositiva que redunde de manera positiva en el plano cultural y el turística.

«Aquí en Laxe temos a experiencia do Douro, que foi espoliado no 1995. Os cazatesouros levaron máis de 500 kilos de moedas de ouro. Iso é o que non podemos permitir. Como di San Claudio, precisamente na Voz de Galicia deste domingo, temos que pelexar por un proxecto ambicioso, que é ese centro de investigación. Segundo teño entendido, en toda España só o hai en Cataluña, Valencia e Andalucía, todos no Mediterráneo e xestionados por esas comunidades. En todo o noroeste non hai ningún, así que penso que sería unha moi boa oportunidade», añade el regidor para quien lo primero es «falar todos os alcaldes, falar coa Xunta de Galicia e contar co equipo humano que poida levar a cabo esta labor. Despois xa se decidirá como e en onde se executa a fase construtiva».

Por supuesto que él estaría «encantado» de que fuese Laxe, porque «obviamente todos os concellos o quererían». Incluso cuentan con edificio portuario infrautilizado y unas antiguas casetas de pescadores anexas, que considera que se podrían adaptar perfectamente. «Non creo que tampouco por parte de Portos -ao mellor son demasiado optimista- houbese ningún impedimento, tratándose dunha cousa destas», dice. En cualquier caso, lo último que quiere es entrar ahora en guerras sobre la posible ubicación de algo que ni existe. «Todos o quereríamos no noso Concello, pero hai que buscar o mellor lugar para todos, porque estea en Fisterra, estea en Camariñas ou estea en Laxe, todo o que veña para a Costa da Morte é benvido, porque a xente que vén visitar un sitio tamén vai aos outros», concluye.

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