16 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.
La brecha es histórica y, por ello, las pensiones, raquíticas. Y más si se comparan con otros territorios. Incluso en algunos concellos las diferencias son más acentuadas. La mujer rural siempre fue la gran perdedora de la sociedad. Apenas tuvo derechos y sus sacrificios jamás lograron recompensa. La mayor parte de las pensionistas actuales de las aldeas de la Costa da Morte vivieron una vida de escasez y trabajos, muchas de ellas solas por la emigración, y de mayores tienen que seguir en la huerta para completar su paga.