Un penalti decidió el derbi comarcal

Antonio Longueira Vidal
Toni Longueira CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

Tercera Iago López inclinó la balanza para el Bergantiños en el minuto 78

04 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya lo vaticinaban los entrenadores Miguel Figueira y Chollas en la previa: el derbi entre el Bergantiños y el Laracha se iba a decidir en un pequeño detalle. Y así fue. Un penalti de Álex Sánchez por mano dentro del área, que el árbitro interpretó como voluntaria. Anotó el gol del encuentro el defensa local Iago López en el minuto 78.

Fue un choque poco brillante y de escasas ocasiones de gol. El Laracha realizó un partido muy serio en lo táctico. Chollas planteó dos líneas de cuatro muy juntas para no dejar maniobrar al medio campo del Bergantiños. Arriba trataban de incordiar Ballesteros y Adrián. Por su parte, Miguel Figueira dispuso el dibujo de los últimos partidos, que tan buen resultado le había dado.

La primera mitad se jugó prácticamente en la zona ancha. Las defensas se imponían a los atacantes. Fue un encuentro muy trabado, con continuos errores en los pases, tal y como le interesaba al Laracha. En este primer acto solo hubo dos ocasiones claras, ambas para el Bergantiños (min 18 y 35): un disparo con intención desde fuera del área y un mano a mano, ambas de Rubén Rivera, desbaratadas por un acertado Chema.

Tras la reanudación, el encuentro siguió por los mismos derroteros: un encuentro sin ocasiones y muy peleado, hasta que en el minuto 60, el entrenador local, Miguel Figueira, realizó un cambio táctico que decantó la balanza para el bando local desde el punto de vista de la pizarra. Puso a tres centrales en la parte de atrás: Iago López, Granada y Baleato, e incrustó a los laterales, Aarón y Borja Facal, en el medio campo para ganar peso en la zona ancha. El Bergantiños ganó en profundidad, ya que además del gol, hubo dos tiros a los palos, de Rodri (min 64) y Rubén Rivera (min 75), este último al larguero. Con el gol en contra, los laracheses abrieron líneas en busca del empate, pero actuaron más con el corazón que con la cabeza.