Frivolidades


Primera frivolidad. San Obama y su obispa Hillary impulsaron la primavera árabe: Egipto, Libia, Túnez, Afganistán, Yemen y Siria. La transición generó desorden y favoreció el crecimiento de los señores de la guerra, las redes de narcotráfico y la desestructuración de las débiles instituciones. Segunda, iniciado el incendio los dejamos solos para que encontraran la senda soñada de que libertad es sinónimo de riqueza, paz y bienestar. Tercera, dado que Internet ha transformado a los analfabetos culturales en sabios, se minusvaloró el riesgo de que en una sociedad tradicional rígidamente estructurada los hechos mundanos se entienden conforme a principios inmutables definidos por dos factores: la mentalidad religiosa y la dependencia tribal.

Cuarta, considerar que los bombardeos y la invasión de sus territorios puede implantar nuevos regímenes políticos. El resultado fue el contrario: la exacerbación del espíritu nacionalista y la intolerancia religiosa. Quinta, los países europeos se niegan a aceptar un hecho cierto: cuando caen bombas, la gente huye. Sexta, como los refugiados son muchos, se les niega el derecho de asilo y vuelven las barreras de alambre, porque una cosa es venderles coches y armas, pero otra es poblar nuestras ciudades de mezquitas y chilabas. Séptima frivolidad, la entrada masiva de mano de obra barata instalada en los barrios obreros fomenta un rechazo instintivo en los tradicionales votantes de izquierda en favor de soluciones ultraderechistas. El bastión de Merkel se tambalea y con ella Europa entera.

¿Nosotros hacia donde huiremos cuando vuelvan las banderas? Pero ¡nadie dimite!.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Frivolidades