El sistema que se usa en el casco urbano de aprovechar parcelas vacías como aparcamiento (un comodato, a cambio de una contraprestación: no pagar el IBI) ha llegado al polígono. En una parcela de 4.000 metros cuadrados y otras dos de mil metros, ya es posible dejar el coche, algo que se estaba haciendo complicado tras las últimas incorporaciones a las naves, con dos talleres textiles y otro más, en breve. Todo ello implica la llegada de más de 200 coches, que ahora tendrán espacio suficiente. A cambio, los titulares no pagarán la cuota que les corresponde en la comunidad.
Gómez, por cierto, también cree que sería muy beneficioso una especie de vivero de naves para que puedan ser usadas por los autónomos. Ferrero apuntó que Xestur había pensado en ello, pero la crisis lo impidió.
El alcalde destacó además que el de Bértoa es un polígono «no que hai moito dinamismo, moi vivo, con moita actividade», algo que considera muy bueno para la superficie y para Carballo en general.