La señal casera de Carmen, un síntoma

Manuel Rey
Manuel Rey CRÓNICA CIUDADANA

CARBALLO

01 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Cualquier conductor que haya recorrido con frecuencia en los últimos años la carretera que une Carballo y Santiago sabe bien que en el tramo entre Taboada y o Empalme tiene que ir con precaución. Y por suerte, ya no es lo que era. Hasta que la Deputación reparó el asfalto hace un par de años y con muchos accidentes de retraso, esas curvas eran sinónimo de siniestro en cuanto caían unas gotas. Un auténtico peligro. Y no sólo para los conductores. A algunos vecinos les entraba el pánico, y con razón, cuando llegaba la lluvia, cansados de encontrarse con un coche despatarrado en la puerta de casa.

Hace ya demasiados meses, en el lugar de Taboada, una familia decidió colocar una señal en su ventana para señalar la curva peligrosa a la que muchos coches llegan pasados de frenada. Así esperaban, por lo menos, que alguno pisase un poco más el freno, a pesar de que ya había una señal que prohíbe circular a más de 50. No fueron ni uno, ni dos, ni tres, los accidentes que vieron desde de su cocina. Un día se estampaban contra el portal, otra vez volcaban sobre su finca y otro día quedaban colgando en el puente del río Grande.

Cualquier conductor con vista suficiente para aprobar el psicotécnico podía ver la señal. Pasado un tiempo, los habitantes de la casa le pusieron una luz intermitente para hacerla aún más visible. Se supone que los técnicos de la Deputación de A Coruña, responsable de cuidar la vía, pasan a menudo por la zona. Se supone, también, que para ellos sería normal que una familia ponga una señal motu proprio. Porque nadie dijo ni hizo nada. Al final, y siendo prácticos, no hay mucha diferencia entre la señal de Carmen y la del proxeneta de un club de alterne que anuncia su negocio con luces de neón. Cada uno, si le dejan hacer y no hay quien tome medidas, mira por lo suyo.