Hace casi nueve años, a finales del 2007, el campo de As Eiroas cambió de imagen, con un nuevo césped. El principal, porque el inferior aún era de tierra (tuvo que esperar al 2009 para recibir el manto verde). El cambio de la cancha grande era una necesidad. Recuerdo algún día de lluvia intensa, en un encuentro en el que Radchenko estaba a cargo de las categorías inferiores (tal vez los alevines), en que el césped parecía un espejo. Aguantó lo que pudo, pero el intenso uso ha podido también con el actual. Este pasado invierno, con lluvias incesantes, hubo encuentros que, de nuevo, se veían como espejismos.
Ahora le llega el momento de otro cambio de césped artificial, pero el Bergantiños de hoy no es el de entonces. Entre categorías inferiores y absolutas rondará los 500 integrantes, impensable en aquella época (hablar de cinco equipos benjamines de toda la Costa da Morte podía parecer una broma), cuando además se usaron algún tiempo las pistas de Calvo para los chavales de las Escolas. Pero el trabajo dio sus frutos y ahora la profesionalización lo impregna todo, y además acaba de nacer la división femenina. Vamos, que los dos campos hacen falta de sobra. El lunes, además, ya empiezan a entrenar algunos de los equipos inferiores. Justo cuando aún no se ha adjudicado la obra del cambio. Es inminente, señalaban ayer desde el Concello. Falta que la UTE propuesta por la mesa de contratación entregue la documentación que falta, hoy o el lunes; convocar Xunta de Goberno extraordinaria, adjudicar, acelerar los trámites y a desenrollar el césped (por cierto, ¿a dónde va el que se quita?). El plazo es de seis semanas, pero si el tiempo ayuda seguramente se acelerará. Con todo, durante ese tiempo afectará al ritmo normal de uso. El día 21, el Bergan empieza la liga, pero lejos, en Barbadás, pero el siguiente ya recibe al Dépor B, aunque podrían jugar en Abegondo, y el siguiente se van a Ribadumia. Habrá que estructurar horarios, compaginar incluso entrenamientos por la mañana, aprovechar de nuevo el campo de Calvo y usar algunos de la zona en la medida de lo posible y según los acuerdos, de Razo a A Laracha, de Berdillo a Sofán, según las categorías o los encuentros, explicaron ayer desde el Bergantiños. Un pequeño lío que, es de esperar, pasará pronto. Como todos los cambios, los contratiempos pasajeros al final redundan en mejores infraestructuras. A ver si aprovechando el empuje llega pronto el asfaltado de los aparcamientos anexos, tan necesario. Y, ya puestos, el cambio de entrada, con frente a la avenida principal. Por pedir, que el equipo ascienda a la Segunda B. Seguro que eso daría alas a una afición que en demasiadas ocasiones brilla por su ausencia en el campo.