25 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.
Hacerse donante de sangre es un beneficio para uno mismo: todo el mundo puede necesitar una transfusión en el momento menos inesperado. Es un acto de altruismo del que cualquiera se puede beneficiar, incluido el propio donante. La necesidad espera en cualquier esquina y no suele hacer grandes esfuerzos en la elección. Todos podemos ser fuentes de vida y sería atroz que alguien perdiese la suya por falta de unas gotas de generosidad.