El Concello vimiancés denuncia como falsa la deuda generada en el monte de A Milleira
CARBALLO
Vecinos de Braño, en Carantoña, tomaron ayer los terrenos que les niega la Xunta
18 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.La devolución de los montes de Os Gorreis y A Milleira, que ayer los vecinos de Braño, en Carantoña volvieron a reclamar con una simbólica toma de posesión frente a las negativas de la Xunta, pasa por una cuestión clave que es su exclusión del catálogo de utilidad pública. Se trata de una figura administrativa de la dictadura franquista, instaurada en este caso a finales de los años 60 y ahora han heredado la Xunta de Galicia, a través de la Consellería de Medio Rural, y el Concello de Vimianzo. Realidad que contrasta con el hecho de muchos vecinos -hay más de medio centenar que reclaman- tengan documentos que acreditan su propiedad. Una posesión que ejercen de manera más o menos tácita desde hace muchos años, pero que sigue sin plasmación legal y sin permiso, por ejemplo, para cortar la madera producida.
Ambas entidades, Xunta y Concello, forman parte de los consorcios destinados a la gestión de estos terrenos, que se dedican principalmente a las plantaciones, limpiezas y mantenimiento en general. Trabajos que asume la autoridad forestal, en este caso Medio Rural, de ahí que la participación en los hipotéticos beneficios sea del 60 % para la Xunta y el 40 % para el Concello, que hipotéticamente en su día puso los terrenos, aunque en realidad eran de los vecinos.
Facturas de trabajos sin hacer
En el caso del monte de Os Gorreis el saldo de la cuenta de ese consorcio es cero, con lo que no hay nada que pagar, pero en el de A Milleira, como dice Cándida Sánchez, «daquela a xente nova estaba case toda na emigración, no lugar nada máis que quedaron os vellos e non houbo quen lle fixeses fronte aos forestais que actuaron como quixeron». De ahí que su cuenta refleje un saldo negativo de 59.600 euros, que no son los 200.000 de los que se hablaba inicialmente, pero se trata de una cantidad que el alcalde Manuel Antelo no reconoce como legítima, al tiempo que destaca que «incluso coas normas franquistas na man todo isto susténtase en decisións bastante precarias porque o propio consorcio xa ten mecanismos para devolverlle o monte aos veciños que son os seus donos».
Según explica el regidor, «o 95 % desa débeda é anterior ao 1975, é dicir, ten máis de 40 anos, e a última cantidade consignada, creo recordar que de 15.000 euros, corresponde ao ano 2000. Trátase polo tanto dun gasto que non é real, porque neses anos os veciños opuxéronse aos forestais e o traballo non se fixo», con lo que, para Antelo no existe legitimidad para esos pagos y, en todo caso, debería afrontarlos la Xunta.
Para los vecinos no hay duda de que la razón está de su lado porque fueron desposeídos de forma irregular de unos bienes que les pertenecen y, aunque ahora se muestran confiados del resultado por el apoyo del Concello y porque se están dando pasos para finiquitar el consorcio, no las tienen todas consigo.
«Hoxe [por ayer] fai dous anos xustos que fomos a Medio Rural e nos legaron por un camiño que é o que agora nos negan. Dixéronnos que con facer os planos do monte, que o Concello estivese de acordo en renunciar e os veciños tamén xa estaba. Fixemos todo canto trámite nos mandaron, tardaron máis dun ano en contestar e, ao final, para nada, para dicirnos que quen ten facer o traballo é o Axuntamento», se queja Sánchez.
Ella y otra treintena de vecinos fueron los que ayer, con varios tractores y herramientas tanto manuales como mecánicas realizaron labores de limpieza en los caminos e incluso llevaron a cabo un pequeño desbroce en una parcela. Acciones que, más que un trabajo real en el monte, tiene un valor simbólico para decirle a la Xunta que no abandonan sus pretensiones.
«Incluso coas normas franquistas isto susténtase en decisións bastante precarias»
Manuel Antelo
«Hoxe fai dous anos xustos que fomos a Medio Rural e nos levaron polo camiño que agora negaron»
Cándida Sánchez