Nacido en Corme y afincado en Corrubedo, puede decirse que Francisco Sánchez Fraga conoce desde la cuna hasta dónde debe llegar la familiaridad con el mar: «Hay libros que hablan de ambas localidades como principio y fin de la Costa da Morte», señala. Es el presidente del grupo de Protección Civil de Ribeira y forma parte del contingente que coordina en tierra las labores de búsqueda de los dos desaparecidos del Paquito Nº Dos. Realiza esta labor de forma voluntaria, avalado por su experiencia de 38 años como integrante del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS), del que fue, en 1982, uno de sus miembros fundadores. Junto a otras nueve personas, Sánchez Fraga integró la primera agrupación de rescates marítimos constituido en España, que tuvo su origen en A Coruña.
Durante su vida profesional acudió en numerosas ocasiones a Corrubedo para buscar a náufragos, por lo que conoce bien la zona que, ahora, recorre de roca en roca.
-¿Qué debe tenerse en cuenta en una búsqueda de este tipo?
-Primero, la seguridad. Que no se nos caiga nadie en las piedras y que el mar no se lleve a ninguno. En cuanto a la aparición de los náufragos, hay que prestar especial atención a los puntos en los que el mar acopia restos. La corriente predominante en Corrubedo es del norte y pasa separada de la costa, aunque el día del suceso era del sur y lo fue varias jornadas. Tiene que haber vientos del sur, que rompan la corriente, para que el mar acerque restos a la costa.
-¿En este caso se están dando dificultades añadidas para la aparición de los dos tripulantes del bateeiro?
-La embarcación se encuentra a cuarenta metros y el agua está fría, eso retrasa la aparición de los cuerpos. Además, esta es una zona muy rocosa y con muchos recovecos, pero tenemos a gente suficiente para revisarla a fondo y se está haciendo.
-¿Se requiere alguna preparación para incorporarse a un dispositivo de este tipo?
-La mayoría tienen una estrecha vinculación con el mar. Están acostumbrados a caminar por las piedras e, incluso, hay personas que son voluntarias de la Cruz Roja del Mar. Nuestro trabajo consiste en mirar en todas partes. Hay que reconocer exhaustivamente la zona y, pese a todo, puede quedarte algo atrás porque resulta difícil hacer una cuadrícula perfecta.