08 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.
Desembolsar unos 600 o 700 euros por algo que seguramente nunca será utilizado puede parecer una auténtica barbaridad, y más si hay que pagarlo con dinero público, pero los agentes de las fuerzas de seguridad que están en la calle se exponen a lo que venga. Por lo general nunca pasa nada, hasta que, como ocurrió en Vigo, muere una mujer. Entonces es cuando se descubre que la vida de la gente no tiene precio.