10 oct 2014 . Actualizado a las 05:10 h.
Asombra que personas que, en teoría, velan y se sacrifican por el bien de los demás tengan problemas de ego entre ellas, se peguen codazos en las costillas y lleguen al punto de echar por tierra la gestión de una ayuda de 18.000 euros destinada a prestaciones para gente que carece de recursos para su vida diaria. La imagen de estas entidades no queda bien parada. La caridad puede naufragar si le faltan ciertas dosis de humildad.