Pese a que la zona de León, especialmente Hospital de Órbigo y Astorga, dejan a las claras que viven por y para el Camino, sus servicios al peregrino exhiben también algunos de los defectos que padece el sector en la Costa da Morte.
Aunque abundan más los ejemplos positivos, con edificios emblemáticos, precios reducidos y un trato más centrado en la satisfacción del caminante que del propio negocio, también hay galpones de bloques de cemento, obras a medio acabar y establecimientos que invitan a cualquier cosa menos a una estancia sosegada.
Entre las muestras positivas, una de las que más destaca y en la que fijaron su atención los representantes de Neria y los empresarios fue el albergue parroquial San Juan Bautista de Órbigo. Se trata de un edificio centenario con patio interior y una huerta de varios cientos de metros cuadrados en el que entra la luz por todas partes y que esté repleto de artesanía, mapas antiguos, paneles explicativos y todo lo que tiene que ver con la simbología del Camino.
Según explica Eloy Blanco, uno de los encargados de su cuidado, las instalaciones pertenecen a la parroquia, cobran cinco euros por noche en las 70 plazas que tienen e incluso disponen de habitaciones independientes. «El sitio sorprende a todo el mundo y los que trabajamos aquí lo hacemos de manera voluntaria, no percibimos nada por ello», afirma.
Donativos
En una línea parecida, aunque a escala mucho más modesta, Germán de La Torre está tratando de abrirse su espacio con un concepto diferente, el de los donativos en lugar de los cobros. «Aquí todo el que viene puede dormir, comer, lavarse la ropa,... y sin pagar nada por ello. Cada uno aporta de manera voluntaria lo que entiende o lo que puede», explica el hospitalero, que aún está empezando a levantar cabeza tras heredar deudas del gestor anterior. Hasta la fecha todavía no ha podido adquirir las literas pretendidas y las «entre 10 y 12 plazas» de las que dispone son colchones distribuidos por el suelo.