El trágico final del «Memphis» en la Pena das Ánimas

MIGUEL SAN CLAUDIO

CARBALLO

El buque de vapor y vela cubría la ruta entre Liverpool y Nueva Orleans

02 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

NAUFRAGIOS EN LA COSTA DA MORTE

En A Coruña -y en otras ciudades del litoral- alarmaba sobremanera que en ocasiones se la vinculara con la Costa da Morte. Cada vez que en la ciudad herculina se producía un accidente marítimo, se la citaba con este topónimo. No era de extrañar que surgieran voces que intentaban desvincularse de una denominación que, entendían, podía suponer un escollo en el desarrollo de la que en su día fue la capital de Galicia.

Así, la Costa da Morte fue perdiendo espacio hasta el concepto que popularmente se tiene hoy de este tramo de costa circunscrito entre Corme y Fisterra. Vigo, Pontevedra, Muros y otras localidades vieron con alivio su desvinculación con una denominación que en ocasiones provocaba que algunos pasajeros prefirieran viajar un tramo por ferrocarril, antes que cruzar este siniestro espacio marítimo. Pero, como dice el lema, el que carezcas de nombre ominoso no te libra de sufrir accidentes.

Los puertos suponen una concentración de buques, por lo que aumentan los riesgos de producirse accidentes. La ría de A Coruña presentaba además varios riesgos para los navíos que provocaron varios y sonados naufragios, algunos con episodios verdaderamente trágicos.

A Pena da Ánimas y los Baixos do Pedrido se encuentran hoy parcialmente englobados en el dique de abrigo, y apenas representan un riesgo, pero en épocas pasadas se situaban peligrosamente cerca del canal de navegación.

Quizás uno de los primeros naufragios de buques a vapor en este puerto se produjo el 26 de febrero de 1879. Esa noche a eso de las dos de la madrugada, el vapor Memphis, de la línea británica Dominion Line, entraba una vez más en el puerto coruñés. Era un buque mixto de carga y pasaje y realizaba una ruta regular que lo conducía desde Liverpool a Nueva Orleans con escalas en A Coruña, Lisboa y La Habana. Su capitán realizaba esta ruta de forma regular, por lo que era perfectamente conocedor de las circunstancias del puerto coruñés.

Pero esa noche algo falló a bordo y el buque terminó varado sobre las peligrosas piedras das Ánimas, un topónimo que poco tiene que envidiar al de Costa da Morte.

Nada más tenerse noticia en tierra, emergencias dispuso toda clase de medios con objeto de procurar el salvamento del pasaje y buque. Se mandaron embarcaciones menores para dar amarras además de gabarras para aligerar la carga. Al mismo tiempo se desembarcó a todo el pasaje y sus equipajes. Que el barco no hiciera agua se estimó al principio como un buen augurio para su salvamento. Un buque a vapor surto en el puerto fue contratado para dar remolque al náufrago.

Pero todas las medidas para recuperar al Memphis acabaron fracasando. Uno de los tirones provocó una vía de agua además de romper el timón al tiempo que todos los calabrotes empleados rompieron, mientras el Memphis permanecía sujeto al fondo.

El 4 de marzo de 1879 arribó a A Coruña el vapor inglés Recovery con buzos que reconocieron el casco del buque. Este había sido perforado a la altura de la sala de máquinas por una roca. Asimismo faltaban algunas planchas, por lo que las vías de agua eran de gran consideración.

Mediante gabarras se recuperó la carga y equipos del buque. Los buzos taponaron todas las aberturas posibles y se le inyectó aire comprimido. Al desplazar el agua el buque se aligeró y pudo ser remolcado hasta el interior del puerto por el barco de salvamento. Aunque el relato periodístico del reflotamiento del Memphis no deja lugar a dudas, en todas las referencias consultadas, este buque figura como perdido en A Coruña en esa fecha, sin que haya vuelto a navegar con ese u otro nombre. Es posible que el barco fuera retirado, y que finalmente causara pérdida total, al no ser rentable su reparación.

Tras el accidente surgió la idea de balizar de alguna manera los peligrosos bajos de O Pedrido, con una luz, campana, sirena... Pero como tantas veces nada se hizo, y pocos años después hubo de lamentar nuevas pérdidas, algunas muy gravosas en vidas humanas.