17 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.
Fernando Graña, residente en la cuarta planta del edificio situado en el rueiro da Praia, admitía el jueves que han tratado de apelar a todos los recursos que tenían en su mano para detener el derribo. Según explicó, está en paro y el hecho de que tiren sus vivienda lo dejará a él en la calle. Tanto Graña como su madre viven con tensión estos últimos días, aunque con un amplio respaldo vecinal. La ejecución de la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia pondría fin a un proceso judicial que ya arrancó a inicios de los años noventa, con la primera sentencia desfavorable para los propietarios. El inmueble fue construido en 1985.