Suiza tendrá en fechas muy próximas una nueva habitante procedente de la Costa da Morte, aunque esta vez no se tratará de una emigrante al uso, sino de una profesional de prestigio internacional que ha hecho del viajar por el mundo casi una forma de vida y que no para de buscar nuevos retos con los que canalizar su pasión por el arte: la pontecesana Chus Martínez. Tras anunciar a finales del año pasado su dimisión como comisaria jefe del Museo del Barrio de Nueva York, acaba ahora de desvelar su próximo destino: la dirección del Instituto de Arte de la Academia de Arte y Diseño, una institución de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Arte del Noroeste de Suiza (FHNW), con sede en Basilea.
«Hace mucho tiempo que creo que mi interés por la investigación, por la práctica artística, por proyectos de producción y de exposición algo distintos encajarían muy bien en el marco de la una escuela de arte», confirmaba ayer aún desde el otro lado del Atlántico Martínez, que hace solo unos días disfrutó de un breve descanso en su O Couto natal y que no duda en calificar esta nueva etapa como un «gran reto». El «equipo» y conceptos como «diálogo, comprensión mutua y, al tiempo, producción de un espacio público elocuente», serán claves para afrontar ese reto que se desarrollará en el entorno de un campus unificado en el que conviven diversas escuelas y disciplinas.
La posibilidad de tener un mayor contacto con los creadores es uno de los aspectos que más atraen a Martínez de este proyecto. «Investigación y comprensión de la mente artística siempre han estado en mi punto de mira, pero ahora, no solo los resultados y las obras, sino los procesos y los colectivos van a pasar a un primer plano», cuenta. Además, el regreso a este lado del Atlántico le permitirá beneficiarse de otra circunstancia: «Europa siempre queda fascinada por el modo en cómo Estados Unidos presenta sus resultados. Sin embargo, si ya entre nosotros el sentido, los medios y los espacios para la experimentación son pocos, en Nueva York son menos».
La oportunidad de estar más cerca de su tierra y de sus gentes a través de la numerosa colectividad gallega presente en Suiza es otro aliciente de esta aventura para Martínez: «Me apetece mucho establecer vínculos con Galicia, nunca he tenido una oportunidad tan lógica como ahora», confiesa esta trotamundos del arte - su trayectoria profesional la ha llevado también a Barcelona y Alemania- cuya familia ya sabe lo que es emigrar a Suiza y que también tiene palabras de reconocimiento para las manifestaciones artísticas nacidas en esta tierra, como es el caso de Sargadelos, «uno de los proyectos de diseño y de vanguardia que más admiro».