Desde la Consellería de Medio Rural, responsable de Agader, afirman que «quen recibe axudas ten que cumprir»
01 dic 2013 . Actualizado a las 07:10 h.El rigor mostrado por la Administración para penalizar a la Fundación Torre-Pujales por haberse retrasado en la inauguración del Museo de Corme y para reclamarle la devolución de la ayuda económica concedida para las obras del centro contrasta con el desinterés manifestado, al menos públicamente, para buscar una solución que evite el cierre de la institución.
Tres son las consellerías de la Xunta implicadas, de una u otra manera, en la polémica: la de Medio Rural, como responsable de Agader y por tanto también del expediente para lograr el reintegro de la subvención; la de Facenda, encargada de tramitar el embargo y la subasta de los 47 cuadros con los que se intentó en vano saldar la deuda, y la de Cultura, puesto que la Xunta declaró a la Fundación Torre-Pujales de interés cultural gallego y la situó bajo su protectorado.
Sin embargo, tras la subasta fallida de los cuadros tanto desde Facenda como desde Cultura aseguraron que no se trata de un problema de su competencia. Y fuentes de la Consellería Medio Rural, al ser preguntadas por este conflicto y por las gestiones emprendidas desde la Fundación y desde el Concello de Ponteceso para buscar una salida negociada, han respondido con un lacónico, pero revelador, «os que reciben axudas asumen uns requisitos que hai que cumprir».
El proceso sigue su marcha
Asimismo, aunque han eludido aclarar si la Administración podría llegar o no a intervenir el museo cormelán para poder cobrar la deuda pendiente, sí han señalado que el proceso seguirá los trámites como «calquera embargo». Esto puede frenar la aspiración de lograr un aplazamiento que permita buscar fórmulas para juntar los fondos precisos para afrontar el pago.