Los pazos de Zas evocan el esplendor del municipio

Los inmuebles centenarios están en buen estado de conservación


Las Torres do Allo, en Zas, propiedad de la Diputación, son el monumento más representantivo del municipio.

[s. g. rial] Un municipio en el que se encuentra el primer pazo de Galicia, las Torres do Allo (así lo consideran numerosos especialistas), debe tener la historia entre sus señas de identidad. Y eso es lo que ocurre con Zas, tierra soneirana que también bebe de las aguas xalleiras en su parte sur, en la que el visitante puede recorrer importantes restos megalíticos, como el dolmen de A Piosa o los restos de de Pedra Vixía. O también seguir las huellas romanas de un importante campamento romano en Brandomil y alrededores.

Sin problemas

Pero, sobre todo, el visitante tiene a su disposición un conjunto de pazos y casas señoriales que pueden considerarse de los mejor conservados de la Costa da Morte (tampoco abundan este tipo tipo de construcciones), aunque por cercanía en esta clasificación podría incluirse al vecino de Vimianzo (también, y sobre todo, en la riqueza megalítica). Tanto por cantidad, como por calidad.

El más importante es, con diferencia, el ya citado de O Allo, que hasta hace un año podría visitarse todos los días, mañana y tarde, pero agora eso solo es posible en determinadas épocas vacacionales. La última, el verano. El estado de conservación, tras la reforma intensiva de la Diputación en el año 2009, cuando lo adquirió para destinarlo a museo, es muy bueno en el exterior, y aceptable en el interior, aunque alguno de los equipamientos de las salas sobre la vida paciega es mejorable.

El resto de inmuebles centenarios son de propiedad privada, y en general el estado de conservación es bueno o muy bueno. El de Romelle destaca por sus cuidados jardines, muy aprovechados para las fotos de bodas. En el lado opuesto se encuentra el de Follente (Mira). Y eso que su antigua propietaria, Marisa Suárez Mallón, acometió una reforma importante casi coetánea con las Torres, hace ya unos 14 años. Pero desde que murió el uso que se le da es anecdótico, y el exterior está muy descuidado. Mucho más la capilla, prácticamente en ruinas, cuyas imágenes incluso han sido trasladadas hasta la iglesia parroquial.

Las Torres son un museo cerrado y el de Romelle, un buen sitio para fotos de boda

Pazo de Daneiro, en San Cremenzo de Pazos.

As Edreiras, en la parroquia de San Adrián.

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