Camariñas. José Manuel Novegil era el presidente de la agrupación de percebeiros de Camariñas y en mayo del 2004 le quemaron el bajo de un edificio. Tenía allí una lancha, con motor y varios enseres de valor. Nunca se supo con seguridad la autoría de este hecho, pero Novegil, que ya está jubilado, está convencido de que tuvo que ver con su cargo y con la campaña que capitaneó de denuncia del furtivismo. Recuerda que en esa época recibía continuas amenazas, sobre todo a través del teléfono. Cesaron en cuanto presentó su dimisión.
Corme. Varios patrones mayores y presidentes de agrupaciones han tenido problemas en Corme. Manuel Cousillas, que estaba al frente de la cofradía, y José Baneira, que presidía la agrupación de percebeiros, tuvieron que reparar sus respectivos vehículos porque los rayaron y les pincharon las ruedas. Además, los sabotajes de la lancha de la cofradía fueron continuos. También Suso Lista sufrió en sus propiedades la ira de los furtivos o de percebeiros descontentos. Le llenaron el coche de escupitajos. Además presentó alguna denuncia por agresión.
Fisterra. Los mariscadores que tienen permiso para extraer almeja rubia de la playa de Langosteira han sido en los últimos tiempos el principal objetivo de los saboteadores. Al menos en dos ocasiones les han impedido ir a trabajar al inutilizar sus embarcaciones y en el puerto han aparecido pintadas contra ellos. Este molusco, que ellos extraen ahora desde sus embarcaciones, despierta desde hace años el interés de los furtivos, que suelen recogerla buceando. El plan de explotación al que solo pudieron anotarse unos pocos molestó a muchos. Sin embargo, no ha sido el único caso. Álvaro Marcote, que era presidente de los percebeiros, dimitió al sentirse excesivamente presionado.