Los ediles expulsados de Vimianzo podrían formar las comisiones

Juan Ventura Lado Alvela
j. v. lado CEE / LA VOZ

CARBALLO

Antelo admitió las graves deficiencias de la Casa da Cultura de Baíñas denunciadas por Rodríguez.
Antelo admitió las graves deficiencias de la Casa da Cultura de Baíñas denunciadas por Rodríguez. casal< / span>

IxV y PP apoyaron una enmienda de los no adscritos a la propuesta del BNG

28 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El pleno de Vimianzo volvió a celebrar una nueva sesión ayer por la mañana, con menos salidas de tono de las habituales y un minuto de silencio por las víctimas de Santiago, pero igualmente centrado en las guerrillas internas y con los asuntos de gestión en segundo plano.

La representación de los diferentes grupos en las comisiones después de la moción de censura y la expulsión de dos de los tres ediles socialistas consumió la mayor parte del debate que duró una hora y 20 minutos. El alcalde, Manuel Antelo, en base a los informes de secretaría y de los servicios jurídicos de la Diputación, que desde su punto de vista le respaldan y que para los críticos están hechos a medida, propuso que cada partido nombre un representante y un sustituto, si lo tiene, por comisión, dando también cabida a los no adscritos.

Por contra, el portavoz de IxV, Manuel Soto, optó por el voto ponderado, también contemplado en los informes y que «impide que un grupo poda impor o seu criterio co apopio de algún outro edil» y tampoco hay riesgo de atomización porque el número de representantes sean los mismos.

Sin embargo, el no adscrito Manuel Rodríguez, introdujo una enmienda para que la situación vuelva a ser la misma que al principio del presente mandato, en el que tanto él como sus dos compañeros en la bancada socialista, José Antonio Miñones y Montserrat Vázquez tenían repartidas las comisiones a las que acudía cada uno. Los independientes y los dos concejales del PP presentes -faltaba José Manuel Pérez- lo apoyaron con lo que la iniciativa quedó aprobada. No obstante, Antelo anunció que «o alcalde vai cumprir a lei» porque la ley establece que el pleno no tiene jerarquía sobre el regidor, sino que atribuye a cada uno unas competencias y entre las suyas está convocar las comisiones con los representantes designados por los grupos.

Cruce de documentos

El asunto también sacó a relucir nuevamente los distintos comunicados del PSOE, esgrimidos por unos y otros para refrendar o invalidar la expulsión de los promotores de la moción, respecto a lo que el edil no adscrito acusó al regidor de confundir interesadamente el partido político con el grupo municipal, mientras que Antelo quiso referirse «a un só documento, o auto de xuíz de Corcubión», que de manera cautelar da por apartados a Rodríguez y Montserrat Vázquez del bando socialista.

Al margen de estos encontronazos, en los que el candidato de la moción de censura retiró, tras la advertencia del alcalde, sus críticas al papel de la secretaria municipal, la sesión sirvió para que todos los ediles se pusieran de acuerdo en apoyo de los vecinos de Braño que reclaman la devolución de sus montes.

Aunque la propia secretaria les indicó que podían incurrir en una ilegalidad, dado que como Administración no deberían adherirse a las demandas de los particulares, el alcalde, y con el resto de concejales, decidieron «asumir a responsabilidade» porque estaban «totalmente de acordo», como dijeron los portavoces de IxV, PP y PSOE, en reconocer los derechos de estos vecinos de manera preventiva.

La moción del BNG «contra a minaría salvaxe e contaminante» salió adelante solo con el apoyo del PSOE, porque el portavoz de IxV, quería que incluyese el apoyo explícito a la «sustententable», mientras que Juan Carlos Amado, del PP, señaló que ni él ni el resto de la corporación entiende de minas por lo que pidió dejar ese tema en manos «dos técnicos da Administración e dos enxeñeiros».

Casa da Cultura de Baíñas

En la parte de control al gobierno, el socialista José Antonio Miñones se interesó por el Gas Natural y pidió apoyo para los jubilados del extranjero a los que ahora se les reclama que tributen por sus pagas y volvieron a la palestra, a través de IxV, los caminos de Reboredo y Pasarela, así como el cementerio de Salto. Soto le preguntó al alcalde si iba a rectificar las acusaciones contra su compañera Mónica Rodríguez o, por el contrario, tenían que tomar medidas «para defender o seu honor». Antelo contestó que se reafirmaba en los dicho y cuestionó la relación entre empresarios de Vimianzo y determinados agentes del Seprona, porque antes de que hubiese investigación ya se estaba «pregonando polos bares», a lo que terció Miñones para pedir a unos y otros que «deixen descansar aos veciños de Salto e máis aos que están dentro» del cementerio.

Sin embargo, el asunto más controvertido fue el de la Casa da Cultura de Baíñas, en el que Rodríguez, que se identificó como amigo del contratista, el edil de Dumbría Manuel Barcia, recalcó las graves deficiencias que presenta. El alcalde las admitió, aunque las considera achacables al director de obra, el anterior arquitecto municipal, y al propio constructor del que dijo que «se quere facer a obra, adiante», pero que no trate de abrir nuevos frentes políticos. Desde su punto de vista, con la reclamación patrimonial presentada, la petición del modificado del proyecto y la falta de interés por realizar el drenaje necesario, que se ha ejecutado igual, solo está poniendo trabas.