Gratamente sorprendido por las «dotaciones y lo bien clasificado que está todo». Así quedó el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, después de participar ayer en el acto de bendición del nuevo comedor social de Cáritas de Cee. Un servicio, que según explicó el presidente local de la entidad benéfica, Luis Ayala, «só é posible grazas á inmensa colaboración da xente de Cee e das parroquias dos arredores, que nos axudan moito, e máis ao labor dos voluntarios que traballan arreo por todo isto».
Esa ayuda, entre la que destaca la aportación económica de Ferroatlántica, que estuvo representada por Carlos Oliete, va desde la ropa y los alimentos hasta los propios materiales para hacer la obra. «Mármoles González, Pinturas Procolor, Marcos Canosa e outra moita xente déronnos os productos para poder facer isto», añade Ayala, que quedó muy satisfecho con el resultado y también con la afluencia al acto de ayer. Entre esos asistentes, además de diversos cargos eclesiásticos y el párroco, Manuel Vázquez, estaban todos los miembros de la directiva de Cáritas, la concejala de Servizos Sociais, Mabel Fernández, y el presidente de Capacee, Manuel Soto, como representante de la entidad que va a gestionar el comedor, para el que la Diputación de A Coruña formalizará el miércoles una aportación mediante convenio de otros 20.000 euros.
Las instalaciones, completamente equipadas, no responden al modelo de comedor al uso, porque, de hecho, aunque hay algunas plazas para peregrinos o visitantes ocasionales, los alimentos se preparan para que los beneficiarios vayan a recogerlos y se los lleven a sus casas.
El servicio como tal empezará a funcionar, si todo sale según lo previsto, el próximo día 25, aunque actualmente Cáritas ya le está dando de comer a entre 18 y 20 familias de Cee y los alrededores habitualmente. Estas son solo una pequeña parte de todas a las que ayudan, porque tal como explica Ayala, el momento actual de crisis económica ha hecho que la cantidad de gente necesitada creciese de manera exponencial.
Ahora, al menos, las decenas de voluntarios que colaboran con la entidad benéfica ceense dispondrán de unas instalaciones más completas para su trabajo desinteresado y una dotación de recursos suficiente para abordar una labor que, en estos tiempos, se hace más necesaria que nunca.