Un grupo de vándalos destrozaron el pasado fin de semana parte del mobiliario del refugio coristanqués de Verdes. Así, el Concello ha contabilizado varios bancos de madera rotos y la desaparición de un trozo de pasamanos de una de las pasarelas que cruza el río Anllóns. También falta una cerradura de uno de los molinos y una puerta de castaño de otro, propiedad de un particular. Además, los vándalos tiraron varias tejas de un tercer molino.
A estos desperfectos hay que añadir además la desaparición de dos contenedores de basura que estaban colocados en el acceso al refugio, justo donde los coches dan la vuelta para salir del lugar. Se desconoce si fueron robados o si fueron tirados al río, como ya ha ocurrido en ocasiones anteriores. El personal que vigila el refugio revisó a lo largo de esta semana un amplio tramo del cauce del Anllóns, aunque los recipientes continúan sin aparecer. Se esperará a que el nivel del agua baje para volver a revisar el fondo del río.
Reincidencia
No es la primera vez que los vándalos destrozan el mobiliario de Verdes. El alcalde, Antonio Pensado Plágaro, explicó que estas actuaciones se vienen produciendo con cierta asiduidad desde hace tiempo, aunque los daños se han ido intensificando en los últimos meses. De hecho, recientemente, los gamberros rompieron las cerraduras de los dos refugios de pescadores y el personal de vigilancia tuvo que instalar sendos candados para evitar que los recintos quedasen desprotegidos. Además, el personal de Medio Ambiente efectúa periódicamente trabajos de reparación, pero el acto vandálico de la semana pasada fue sin duda el peor en «moito tempo», confesó el regidor coristanqués.
Antonio Pensado anunció un encuentro, previsto para la próxima semana, con el servicio de vigilancia para buscar soluciones al problema. En todo caso se descarta cerrar el acceso al refugio durante el invierno.