El propietario descubrió una gran humareda cuando trataba de entrar
24 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Manuel Pernas, un conocido empresario ceense, salió de su vivienda situada en el ático del número 12 de la calle Matadoiro sobre las dos de la tarde. Al regresar, poco después de las 15.30, se encontró con una enorme humareda. «Deille á luz e xa non iba. Entrei alumeando cun mecheiro, pero non se vía nada. Estaba todo negro», comentaba el hombre en la escalera, mientras los bomberos y el Grumir, apoyados por la Policía Local, trataban de extinguir el fuego y airear el inmueble para poder acceder.
Antes, todos los residentes, incluido Manuel, que bajó en el ascensor gracias al vecino del cuarto que lo animó para que saliese, habían desalojado el edificio y se encontraban en la calle sin saber muy bien el alcance del incendio.
Con equipos de respiración y cámaras térmicas, los especialistas en extinción subieron las escaleras, por las que el humo llegaba hasta el portal de la calle, y accedieron al ático, donde el foco, estaba concentrado en la zona del salón. El fuego, que apenas tenía llama, se había propagado ya al aislante superior, del que salía una densa humareda negra que hacía imposible la permanencia dentro sin máscaras y botellas de oxígeno.
Los bomberos y los operarios del Grumir extinguieron las llamas y, a través de las ventanas y la puerta principal que estaba abierta, el edificio se fue aireando gracias, en parte, al fuerte viento que soplaba en ese momento de la tarde.
Enseguida llegaron más vecinos y varios familiares del afectado, con lo que poco antes de las cinco, cuando el fuego estaba ya apagado y la ventilación a punto de completarse, había medio centenar de personas siguiendo la actuación de los equipos de emergencias.
En cuanto los bomberos dieron permiso, los residentes, algunos con sus mascotas en brazos, empezaron a subir a sus casas para comprobar si se habían visto afectadas. En la mayor parte, apenas había entrada el humo, por lo que pudieron regresar a ellas, aunque conscientes de que le quedaba una importante tarea de limpieza, sobre todo en los rellanos y las escaleras.
Manuel y sus familiares, en cambio, sí que tienen daño importantes sobre todo en la zona del salón y la cocina, mientras que en el resto de la vivienda, salvo por el humo, sus bienes no resultaron afectados y, en un primer momento, tampoco detectaron donde se originó el fuego.
«Non había nada encendido nin enchufado, así que non sei por que poido ser», señalaba el hombre, visiblemente nervioso y con las manos todavía negras por el hollín. «Sorte non estares dentro, porque a saber o que podería pasar», le decía un vecino, que como todos los del inmueble, se llevó un susto importante ayer por la tarde.