La inspección técnica de vehículos (ITV) llegó al polígono de O Allo, en Zas, hace poco más de dos meses. No fue fácil: hubo muchos retrasos y hasta una manifestación exigiendo celeridad, pero finalmente se inauguró y funciona con normalidad. Y eso comienza a notarse ya en el movimiento de vehículos en los talleres de Baio. «Pouco a pouco, pero algo xa se vai notando», señaló José Rial, quien por cierto tiene su negocio a pocos metros de la nave inspectora. El sector del automóvil fue uno de los principales impulsores de que este proyecto no se abandonara, y finalmente lograron el éxito.
La ITV es precisamente uno de los factores que permiten que los coches que ponen a la venta estén cada vez en mejores condiciones. No de manera directa, ni por supuesto la de Zas, sino la necesidad de someter los automóviles a controles rigurosos: «Os automóbiles de segunda man de hoxe non teñen nada que ver cos de hai anos, son cada vez mellores, están en moi boas condicións, e por iso tamén se venden máis. Hai máis vixilancia -explica Rial-, máis responsabilidade, a ITV obriga a manter unha calidade moi alta». Además, y como es lógico, influye el precio. Un coche nuevo cuesta a partir de 12.000 o 15.000 euros (aunque hay excepciones), y uno de ocasión, en los mejores caso, se puede conseguir a partir de los 3.000 euros, aunque tampoco sea esta la cifra típica de ventas, sino que lo normal es que, al menos, sea el doble o más.