Parar, pensar, actuar y sobrevivir

Agentes de toda Galicia acuden a un curso de defensa en A Laracha


carballo / la voz

«El cine nos está haciendo mucho daño. La gente cree que actuamos como en las películas y la realidad, por desgracia, es bien distinta». M.?B.?R. es instructor de la Guardia Civil en A Coruña y lleva en el Cuerpo veinte años. En todo este tiempo se ha visto involucrado en innumerables situaciones de peligro e, incluso, tuvo que desenfundar su arma reglamentaria en alguna ocasión: «La primera vez que lo hice me temblaron las piernas, una cosa es la teoría y otra la práctica», asevera.

Por eso, M.B.R. y otros tres instructores enseñaron a medio centenar de agentes, hombres y mujeres, de la Guardia Civil, Policía Nacional, Policía local y seguridad privada procedentes de toda Galicia técnicas de cacheo, identificación, detención y conducción de un detenido, así como el procedimiento operativo en vehículos.

El escenario escogido fue el pabellón del instituto larachés Agra de Leborís. Allí había agentes que apenas superaban los 18 años hasta algunos que sobrepasaban la barrera de los 50. «El objetivo es actualizar conocimientos, explicarles a los agentes técnicas básicas de trabajo. No se trata de convertirlos en unos superhombres, sino que actúen con la cabeza y no con el corazón», comentó el instructor coruñés.

Entre los que participaron en este curso había miembros que integraron unidades de élite, otros que trabajan en el área de investigación, otros en tráfico... Pero todos tenían algo en común: ganas de actualizar sus conocimientos en técnicas de defensa personal. En el pabellón del Agra de Leborís no había ningún Chuck Norris ni un superagente especial, pero sí personas que se han jugado la vida en más de una ocasión por salvar a un ciudadano.

J.?M.?C.?R. es otro instructor de la Guardia Civil. Como el resto de sus compañeros, su única obsesión que tiene es que los agentes saquen algo positivo de esta experiencia. «No queremos héroes ni los buscamos, solo gente preparada y cualificada. No se olvide que si un atracador me quita el arma reglamentaria no solo estoy yo en peligro sino muchos ciudadanos inocentes, De ahí que se lleven a cabo estas clases teóricas y prácticas, de defensa personal».

Especialización

M.?B.?R. señaló que estas clases de defensa personal son muy importantes porque las bandas criminales se han especializado: «No es lo mismo hacer frente a un grupo de albano-kosovares que uno sudamericano. Emplean técnicas diferentes y sus condiciones físicas y psicológicas también los son». Y añadió: «Una banda del Este de Europa utiliza más el físico a la hora de atacar y defenderse, una sudamericana emplea más las armas de fuego porque en su cultura la vida humana apena vale cien dólares. Cada caso es único y eso lo que queremos transmitirles. Se acabó aquella idea de que los ladrones y los atracadores actúan todos igual».

Entre las actividades más impactantes que se llevaron a cabo ayer, destacó la detención, el cacheo, la detención y traslado de un detenido. Un agente se hizo pasar por atracador y se puso un traje como el que se utiliza para domar a los perros denominado blackman. Los instructores enseñaron las diferentes técnicas para reducirlo.

Por la tarde, y dentro del pabellón, se realizaron diferentes procedimientos operativos en vehículos. Al final, lo único que queda claro en este tipo de ejercicios el lema es parar, pensar actuar y sobrevivir.

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