Una explosión sorprendió el pasado viernes por la mañana a dos operarios de la empresa encargada de realizar las obras del tren de alta velocidad entre la localidad de Antzuola, en la comarca guipuzcoana de Debagoiena, y Ezkio-Itsaso, cerca de Mondragón. Según cita El Diario Vasco, ambos fueron atendidos en el lugar del incidente y se encontraban conscientes cuando recibieron los primeros cuidados.
Uno de los dos operarios heridos es el ceense Javier García Lado, de 27 años, que llevaba unos cinco meses destinado en el País Vasco y un lustro trabando de técnico de mantenimiento para la misma empresa, dedicada sobre todo a obra pública. «Pero nunca lle pasara nada así», lamenta su padre, Rogelio García. Según confirmaba ayer, su hijo se encuentra ingresado en la unidad de quemados de la UCI del Hospital Universitario Cruces, estable dentro de la gravedad. El accidente laboral le ha provocado quemaduras de segundo y tercer grado en las manos, la espalda y la frente. Su familia, que se ha desplazado al centro hospitalario ubicado en Baracaldo para estar a su lado, confía en la buena evolución, ya que los médicos comienzan a hablar de que «teñen que poñerse a traballar nel e vai ter que pasar polo quirófano para facerlle inxertos cando mellore un pouco máis», comenta el padre del joven. Al contrario de lo que sucede con el otro operario herido en la explosión del viernes, que sufrió un golpe en una vértebra, «Javier non ten golpes nin nada», asegura su padre, lo que hace que confíen en su recuperación.
La causa más probable del accidente es que la explosión estuviese provocada por una bolsa de gas no detectada dentro del túnel. Se trata de una obra complicada de ingeniería, ya que su presupuesto asciende a 119 millones de euros y, cuando esté terminado, medirá más de siete kilómetros.