El hermano del exalcalde de Vimianzo acudirá mañana ante el juez
01 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El culebrón de la casa da cultura de Vimianzo añadirá mañana un nuevo capítulo al repertorio. Manuel Rodríguez Lema, constructor que llevó a cabo la obra y hermano del exregidor bajo cuyo mandato se llevó a cabo, declarará mañana ante el juez de Corcubión en calidad de imputado.
Lo hará como consecuencia de la denuncia presentada en su día por lo penal por el PP del municipio, un caso que lleva el Juzgado número 1 de Corcubión y por el que ya declaró en su día el arquitecto municipal y director de la obra, Julio Vázquez.
«A min nin me vai nin me ben niso, quererán imputarme por non ter cobrado», decía ayer con humor Manuel Rodríguez, quien asegura no saber de qué le acusan ahora en el juzgado.
La vía penal en Corcubión es solo una de las abiertas en la Casa da Cultura. La otra -que se cerró judicialmente hace unos meses pero de la que no ha cumplido la sentencia- es la que obliga al Ayuntamiento a pagar al constructor la obra ejecutada de más, 739.000 euros más los intereses correspondientes, además de los gastos procesales. En total, cerca de 800.000 euros.
El dinero sigue sin llegar a la cuenta de la empresa. «Eu xa dixen polas boas o que tiñan que facer, xa son maiores para facelo, a política non se pode facer afundindo empresas», decía ayer el constructor, quien asegura que es el alcalde de Vimianzo el que tiene la solución al problema. Y en lo tocante al proceso penal, afirma tener «a conciencia moi tranquila».
Más allá de los problemas judiciales, la casa da cultura sigue en el ojo de la tormenta política en Vimianzo, desplazada últimamente un tanto por la ruptura del pacto de gobierno y la posible moción de censura.
El pago de esa obra formaba parte de la propuesta de presupuestos presentada por los nacionalistas y rechazada por el resto de los partidos.
El juzgado pidió al Ayuntamiento explicaciones sobre los pasos dados para cumplir la sentencia. Llevarla en los presupuestos del 2012 fue uno de esos pasos. Las cuentas fueron rechazadas, pero no por lo relativo a la casa da cultura, sino por otros motivos. Así, la obra sigue hoy sin pagar y sin fecha para que así sea salvo que no se presente moción de censura y se aprueben las cuentas en las próximas semanas.
El problema de la Casa da Cultura reside en que, una vez acabados los fondos para esa obra, alguien ordenó seguir adelante y completarla para poder abrirla saltándose los procesos de contratación pertinentes.
El constructor reclamó lo que faltaba por pagar y se hizo una auditoría que estableció esa deuda en 740.000 euros, la misma cantidad que después ratificó el juez, quien entendió que con proceso legal o sin él, el Ayuntamiento había encargado unas obras que se habían ejecutado y que resultaba obligado abonar a la empresa que las hizo.