Hasta el momento, lo que separaba a los trabajadores y a la empresa era el calendario, que se ha ido modificando en función de las necesidades de producción, pero teniendo en cuenta el contrato eléctrico que tiene Celsa y que penaliza el consumo en determinado horario. Precisamente por eso, un grupo de empleados ha tenido de cambiar constantemente de turno. Para ellos el comité pedía estabilidad y contraprestaciones, pero la empresa asegura que no puede fijar horarios hasta que no tenga claro el canon. La sanción por trabajar fuera de horas podría llegar al millón de euros.
El otro asunto en discusión es el convenio. La patronal liga la subida de salarios a los beneficios y los representantes de los trabajadores quieren un incremento igual al índice de precios al consumo (IPC), entre otras cuestiones.