Casas consistoriales que marcan la hora

cristina abelleira CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

01 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Los hay de arena, de cucú, de sol, de pared, de sobremesa, digitales... La obsesión por medir el tiempo ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad, aunque tuvieron que pasar muchos siglos hasta que se generalizó el uso del reloj. Antes de inventarse los de pulsera y bolsillo se utilizaban mecanismos grandes y complicados que se colocaban en torres y campanarios, y que normalmente llevaban conectada una campana para avisar de los cuartos y de las horas a la población. Algunos de estos aparatos llegaron a ser tan famosos como el de la Puerta del Sol de Madrid, punto de referencia cada Nochevieja. Otros, sin alcanzar tanto relieve, forman parte de la historia de la Costa da Morte. Uno de los más curiosos es el de la plaza del Concello de A Laracha, no tanto por el mecanismo en sí como por su ubicación. Se trata, de hecho, de uno de los pocos de Galicia que no está colocado en la fachada de la casa consistorial, sino que se situó en lo más alto de una pieza que combina obelisco y fuente. Aunque el uso de relojes en los ayuntamientos empezó a generalizarse en el siglo XIX, a la Costa da Morte llegaron en los años ochenta y noventa del siglo XX. El de Carballo tiene unos 35 años, pero fue completamente renovado en el 2005 por la misma empresa que lo había instalado en su día. La reparación costó 4.000 euros y permitió sustituir el viejo mecanismo por uno digital que actualiza la hora de forma automática con el cambio estacional, y que además incluye un calendario perpetuo y la posibilidad de programar el sonido para las horas, los cuartos y las medias. Un sistema muy parecido hace funcionar el carrillón de Ponteceso desde el 2007, cuando, debido a una avería, fue preciso sustituir el reloj primitivo, colocado en la Navidad de 1990 gracias a la donación realizada por Lucinda Torrado -nacida muy cerca de la casa consistorial- y su marido, Paulos Jannoulis, ambos emigrantes en Alemania. En 1989 se construyó la segunda planta del Concello de Malpica y se incluyó un reloj, pero diez años después tuvo que ser sustituido. Los gobernantes optaron por un carrillón electrónico con todos los extras, incluida la desconexión nocturna programable para que no moleste a los vecinos. De hecho, no es la primera vez que las campanadas provocan quejas. Para evitarlas, el Ayuntamiento de Coristanco ha reducido al mínimo el volumen de su reloj, adquirido en 1991 a un fabricante de Toledo por unas 700.000 pesetas. También se aprovechó la ampliación de la casa consistorial de Laxe, entre 1994 y 1995, para colocar el reloj. No estaba previsto en el proyecto, pero, según recuerda el ex alcalde Antonio Castro, fue una sugerencia del entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga. Frente a la abundancia de relojes en Bergantiños, en Soneira y Fisterra son inexistentes, con la única excepción de Zas. Aunque la casa consistorial es antigua, el hueco del reloj no pudo llenarse hasta hace unos 30 años, y hace unos 15 fue renovado el mecanismo.