Los peritos avalan el relato de la menor que denunció su violación en O Ézaro
CARBALLO
La fiscal mantuvo ayer la petición de siete años de cárcel para el hombre acusado de agredir sexualmente a una menor en agosto del 2007 en O Ézaro, de la que le separaban 15 años, amparándose tanto en la declaración de los hechos que hizo ayer la víctima, en el juicio, como en el informe de las peritos que calificaron su relato como «con el máximo grado de credibilidad».
La joven explicó que aquel día se metió en una tienda de campaña y que se despertó cuando el procesado comenzó a hacerle tocamientos. Reconoció que estaba muy dormida, tras pasar varios días de fiesta, y al principio no pudo reaccionar, pero que en dos ocasiones rechazó sus intentos de mantener relaciones sexuales. Dijo que optó por marcharse, aún con la ropa desabrochada y justificó que tardó en denunciar porque estaba sola con su abuela y optó por esperar a que una tía llegara al pueblo para relatarle los hechos e ir al hospital.
La joven reconoció que no recordaba con precisión todos los hechos, que estaba muy cansada aquella noche y «bloqueada, que no sabía qué hacer» cuando el acusado se propasó con ella.
El imputado, por su parte, descartó cualquier tipo de agresión y aseguró que lo que hubo fue una relación consentida, que finalizó en cuanto la chica «no quiso más». Se definió como una persona «normal» y lo respaldó asegurando que no tiene problemas y que recientemente se ha casado.
Ambos reconocieron que los hechos se produjeron una noche de fiesta y que la relación de ambos se restringía a que el procesado había comenzado a salir, hacía un mes, con la pandilla con la que también estaba la muchacha. La joven relató que él le había dicho que le gustaba, pero que en ningún momento le había pedido para salir.
Uno de los chicos que compartieron tienda esa noche con los dos relató que vio como la menor salía de la tienda llorando y también indicó que el procesado había pedido dormir con ellos al lado de la chica, cuando esta ya estaba acostada.
Una ginecóloga y un forense declararon que la muchacha presentaba hematomas en un brazo y en el pecho y que aunque mantenía intacto el himen sería compatible con las agresiones que había relatado.
El abogado del procesado incidió en las contradicciones que, a su entender, había mantenido la menor en sus distintas declaraciones y atribuyó la denuncia a que la joven se arrepintiera de unas relaciones que en un primer momento fueron consentidas y las supuestas lesiones a «tocamientos vehementes». Así y aunque solicitó la libre absolución, estimó que de considerársele culpable no lo sería más que de unos abusos sexuales, en los que tendría que tomarse como atenuante el estado de embriaguez. Sin embargo, desde el ministerio público se incidió en el que relato de la muchacha fue «consistente».