El diseñador vigués (aunque muy vinculado A Cañiza, además de haber recorrido numerosos lugares) Cristóbal Vidal es uno de los principales embajadores que tiene el encaje de Camariñas. La vinculación comenzó en el 2002, concursando, dos años después de haber acabado sus estudios. Desde el 2004 ejerce como jurado. Además, lleva el encaje en todas sus colecciones. Acude siempre a Barcelona (Gaudí primero, después cambió el nombre y se fue especializando), pero también a otros desfiles de altura, como uno reciente en Italia, junto al Lago Como. Estos días trabaja, entre otros, en el estilismo del nuevo trabajo del gaiteiro Xosé Manuel Budiño. -¿Qué le ha aportado a usted el encaje de Camariñas? -La mayor evolución que he sentido es que he aprendido a respetarlo. Es algo que vas cogiendo con los años, cada vez lo valoras más, al saber del trabajo y las horas que hay que emplear en este producto. Cuando sabes todo esto ya te lo planteas de otra manera cuando piensas en cortar para los diseños. Es un material de lujo que hay que saber tratar. Y en ese respeto también tengo en cuenta lo que veo cada año, cuando hablo con las encajeras, las cosas que me cuentan. -Es un producto caro... -No. Tiene un precio elevado, pero no es caro. No es lo mismo. Yo creo que no está bien pagado para todo lo que cuesta hacerlo. -¿Y se valora lo suficiente? Usted, sí, pero, ¿y el resto? -Yo echo en falta que se valore más. Y que las empresas de diseño lo usen y lo potencien. Hay que emplear los artículos de Galicia, que hay muchos y muy buenos, empezando por el encaje de Camariñas. -Hace años que se habla de la comercialización profesional, pero no hay avances. ¿Qué opina? -Que la cuestión es esa: la clave está en la comercialización. Habría que producir mucho para abaratar los márgenes para las grandes colecciones. Abaratar en el sentido de poder emplear en muchos diseños, no en pagar menos a las encajeras. Las empresas deberían realizar una gran apuesta en ese sentido. -¿El encaje también es para hombre? -Sí, así lo creo. Habría que ir más por esa vía: descontextualizarlo y abrirse a nuevas ideas.