Nunca el baño es a gusto de todos

CARBALLO

Algunos usuarios de la piscina creen que se crearon demasiadas expectativas

28 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde que se abrió al público la recién remodelada piscina de la Vila de Noia, el lunes, además de los bañistas y los monitores en la instalación hay técnicos y políticos. Ni los unos ni los otros vienen a nadar sino a resolver los problemas de la puesta en funcionamiento tras meses de obras. De momento se mantienen algunos fallos que seguramente serán subsanados con el tiempo, pero hay otras cuestiones que dependen de que los usuarios se acostumbre a la novedad.

En los vestuarios, las bañistas habituales de primera hora de la mañana despotrican contra la falta de calado del vaso, que tiene entre 100 y 130 centímetros de profundidad. No hay problema para los que nadan, pero a muchas señoras les gusta medio flotar tranquilamente, lo que es imposible cuando el agua te llega a la cintura. También los ejercicios del curso de natación han cambiado considerablemente.

Estos tres primeros días la piscina ha tenido una ocupación más baja de la habitual. Uno de los motivos es que la temperatura del agua no es demasiado alta y eso ha hecho que algunos de los habituales no se haya atrevido todavía, a pesar de que ayer ya se habían superado los 28 grados, que es lo normal.

Duchas frías

No es el caso de las duchas, cuya agua sigue saliendo fría para tortura de los usuarios. La falta de presión y moderno diseño hacen que para utilizarlas haya que pegarse a la pared, si se pretende que el chorro caiga sobre la cabeza. Faltan las jaboneras y se han eliminado la mitad de los bancos, por lo que apenas hay espacio para cambiarse. Uno de los tramos ha sido sustituido por decenas de armarios con llave que casi nadie utiliza, al igual que ocurre en la piscina Carballo Calero.

Asimismo, se echa en falta un cambiador para bebés en una instalación que tiene un vaso de chapoteo y en el que se darán clases a niños que todavía utilizan pañales.

La zona del spa se resiente de las dificultades para alcanzar una buena temperatura del agua. El jacuzzi se ha podido utilizar porque estaba demasiado frío todavía, pero poca gente parece tener interés por esta instalación. El vaso principal sigue siendo, de momento, lo más atractivo para los usuarios habituales.

Sauna

También gusta bastante la sauna, una vieja conocida de la piscina Carballo Calero y bastante utilizada por las mujeres. Menos público tiene el baño turco, que tiene estropeada la luz. De momento no hay demasiado interés por las duchas. La de las tres estaciones, a la que también le falta una bombilla, tiene algunos adeptos, pero son muy pocos los que pueden resistir el agua fría, que huele a menta. La ducha térmica y la escocesa también son escasamente demandadas.

Ayer mismo se reanudaron las clases de natación para niños, que desde las obras se desarrollaban en las instalaciones de la calle Carballo Calero. Para los monitores y para los niños el vaso actual es mucho más cómodo porque los adultos hacen pie en todos lados, lo que facilita la labor de los profesores y da más seguridad a los aprendices.

La cascada y los cuellos de cisne quedan en muchas ocasiones inutilizados por los cursos. Desde siempre se han celebrado en la zona más próxima al actual spa. Antes era más cómodo para los usuarios por libre porque utilizaban el área más próxima a los vestuarios, pero ahora no tiene demasiado sentido mantenerse en ese lado de la instalación, ya que dificultan el uso de los aparatos de hidroterapia.

Tampoco el banco caliente parece ser muy bien aceptado. Para unas está demasiado caliente y para otras es un desconocido. Entre los hombres hay menos afición a las novedades de la piscina.