«Non é un negocio, pero si pode ser un deporte e, ademais, moi aconsellable»

CARBALLO

Practica la colombicultura, cría el laudino sevillano y buchón gaditano y en A Laracha tiene ya unos 100 palomos

11 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En tiempos en los que sigue imperando el fútbol como deporte rey, aunque es discutible, hay entidades en la Costa da Morte, con exitosa trayectoria, que ponen en marcha iniciativas novedosas y tal vez poco conocidas. Por lo menos, poco estudiadas para los que no pertenecen al entorno. En este caso concreto, Melchor Puente Cabezas (Montemaior, A Laracha, 1959) preside el Club Asociación Colombicultura Bergantiños. La palabra hace referencia a la afición a la crianza de palomas y a eso se dedica precisamente Puente.

Reconoce que «profesión non é». Ni tan siquiera actividad para lucrarse: «Non é un negocio, pero si pode ser un deporte e, ademais, moi aconsellable». Actualmente, habitan en sus instalaciones preparadas para tal efecto, unos 100 ejemplares. Melchor cultiva dos razas: el laudino sevillano y el buchón o palomo gaditano. «A cuna é Andalucía, por alí hai moitísimos afeccionados», explica. El recinto para la crianza, ubicado en A Laracha (calle Manuel Murguía), a donde trasladó su vivienda hace ya 26 años (tras casarse), tiene una extensión de 50 metros cuadrados, con aire acondicionado y climatizado. «Ademais, cada un ten que estar no seu departamento, porque son especies moi delicadas e as condicións de hixiene e todo iso tamén son moi importantes», añade.

Su gusto por la colombicultura ya lo tiene «dende hai moito tempo», pero, en serio, por decirlo de algún modo, comenzó en el año 2001. Entonces, «e despois de volver de 25 anos de emigración en Suiza», empezó todo. La trayectoria de su asociación no es nada desdeñable. En Galicia, hai únicamente dos dedicadas a estas actividades: la que preside Melchor Puente y la Sociedade de Colombicultura Rías Baixas (Pontevedra), con 20 años de experiencia. En esta última, los socios rondan los 25, pero en la de Melchor, pese a tener solo unos siete años, ya se alcanzan los 35. «E de toda Galicia», apunta. Por la comarca, hay algún aficionado en Coristanco, Artes y Carballo, aunque la mayoría pertenecen a la zona de Ferrol.

Es cosa de empeño, porque la sabiduría que Puente evidencia (la comida es especial, por ejemplo, y los cruces han de ser muy controlados «para conseguir algo bo») la ha ido sacando de un libro. En él encontró lo necesario «para ir seguindo a raza que me gustaba a min». En los primeros tiempos, sonaba a novedad, sobre todo en la zona de Bergantiños. Pero gustó. En el campeonato gallego de palomas de raza que se celebró el año pasado en Paiosaco (organizado por la asociación que presiden Puente), «profesores e nenos nunca tal cousa viran». No obstante, a día de hoy, ya han organizado tres campeonatos, «e con moito éxito», sentencia.

Si el año pasado cayó en Paiosaco (se van turnando), el de esta edición corre a cargo de la otra entidad gallega y se celebrará en Cangas, del 5 al 8 de diciembre. En las dos razas que cría, Melchor ya ha conseguido unos 15 trofeos e, incluso, hace dos años, quedó subcampeón en el certamen celebrado a nivel español. «Non é cousa fácil», asegura. La puntación que le otorga el juez para llegar al campeonato de España ha de ser superior a 75. Y se mide todo, «como se a pomba fose unha modelo». Que sea «ben feita»; si es un macho, que se comporte bien con la hembra; que la cabeza y los ojos vayan en sintonía con el color del plumaje... Todo cuenta.

El sábado, Melchor tiene una reunión con la Federación Galega de Palomas de Raza. De momento, está contento, tanto por el éxito (en el campeonato de Paiosaco se llegaron a reunir más de 200 ejemplares) como por ir renovando caras. «Hai chavales con moito interese, nós xa temos 9 xuvenís, e iso é bo. Mentres fan isto, non andan pola rúa». Para ellos, se prepara un campeonato especial. Son deportes que, en la Costa da Morte, también cogen carrerilla.