El Juzgado de lo Penal Número 1 de A Coruña ha condenado al Carballés Juan López Noya por un atentando contra los agentes de la autoridad cometido en el año 2004. Es la segunda sentencia en su contra que se da a conocer en menos de una semana por la multitud de cuentas pendientes que tiene con la Justicia.
Los hechos enjuiciados se produjeron el 15 de febrero de ese año en la calle Perú de la capital de Bergantiños. López Noya y Santiago Botana López se acercaron con una furgoneta Fiat Ducato, matrícula C-1058-AZ, a un camión marca Volo que se encontraba estacionado y, «tras forzar la cerradura del depósito lo abrieron y colocaron una manguera, desde el mismo hasta una garrafa, consiguiendo apoderarse de 20 litros de gasóleo», según refleja la sentencia. En ese preciso instante, los delincuentes fueron sorprendidos por dos agentes de la Policía Local de Carballo que habían sido alertados por un viandante. Al cachear a López Noya, los policías descubrieron que el bolsillo exterior de la cazadora tenía un par de guantes con olor a gasoil y una linterna, por lo que procedieron a detenerlo tanto a él, como al otro sospechoso. Sin embargo, López se introdujo en la furgoneta para escapar. Uno de los guardias entró tras él y lo agarró por un brazo, pero el presunto ladrón consiguió zafarse dando un tirón. Acto seguido arrancó el vehículo y enfiló la posición en la que se encontraba el otro municipal. «El agente tuvo que apartarse para no ser atropellado cuando dicho conductor pudo perfectamente realizar, si es que no quería detenerse, como mínimo una maniobra evasiva, al disponer de espacio y tiempo, para evitar que el agente fuese arrollado», relata el texto legal.
La integridad del policía
Sin embargo el acusado, no tomó ningún tipo de medida para salvaguardar la integridad del policía y, por eso, el juez lo considera responsable de un delito de atentado.
Además, tanto López Noya como Botana López han sido condenados a cinco meses de prisión por intentar robar el gasoil del camión. A parte, el segundo debe indemnizar con 450 euros al agente que lesionó en el brazo. En ambos casos se les aplica la atenuante de dilación indebida porque tardaron más de cinco años en ser procesados por estos hechos.
Lentitud judicial
Esta lentitud judicial le ha permitido a López Noya acumular todo tipo de delitos durante las últimas dos décadas. Hasta el punto que, según informó un guardia que lleva muchos años lidiando con las andanzas del ahora condenado, su historial de antecedentes ocupa 33 folios. Entre los hechos que se le imputan están decenas de robos con violencia e intimidación, hurtos de todo tipo, uso de vehículos de motor ajenos, resistencia a la autoridad y desobediencia.
Sin embargo, todos estos delitos llevaron aparejados investigaciones policiales y procedimientos penales de los que ahora se están viendo los frutos. Esta misma semana, sin ir más lejos, un juzgado de Ferrol condenó a López a cuatro meses de prisión por el robo del bar Cima de Bértoa, cometido con un vehículo sustraído el 31 de agosto del 2004 en la ciudad departamental.