Los sacerdotes van a clase a Baio

Harry Dorial redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

A ese colegio hemos ido otros. Y también algunos curas, claro, como Francisco Espasandín , el de Baio, pero él de maestro. Estos días, desde el martes y hasta hoy, le toca hacer de anfitrión. Primero, en la iglesia nueva, y después, en Casa Cruz. Por ambos lugares están pasando unos cincuenta sacerdotes de toda la Costa da Morte, topónimo ajeno a la curia, así que seamos exactos: de los arciprestazgos de Xallas, Duio, Nemancos, Soneira, Bergantiños y Seaia. Me quedan los de A Laracha, Céltigos y Berreo, pero me da que los de ahí van a otro lado. Porque Baio, pásmense, comparte sede de jornadas formativas con Santiago, Pontevedra y A Coruña. Y Baio. Me recuerda a cuando el Su a Agra de ajedrez estaba en Primera y competía también con las ciudades. ¿Será por haber dado dos obispos? No creo. Me inclino por la centralidad y, si me preguntan, incluso por lo bien que lo tratan a uno en Casa Cruz, imposible mejor nombre para un foro católico.

Bien, pues allí se nos han ido la mayor parte de los curas de la comarca, incluido el vicario José Antonio Seoane , o Javier Porro , delegado de Pastoral Diocesana. Hablando de catequesis, del Año Santo, de las peregrinaciones, de Cáritas, y de todas esas cosas que hablan los sacerdotes cuando se juntan, que naturalmente ignoro cuáles son.

Tampoco sé mucho de piel, salvo la geografía de la propia, y aquí van unas cosas sobre ella (sobre la piel, no sobre mi geografía). La otra piel. La que trabajan los peleteros. Sin duda no desconocen que este fin de semana se celebró en Palexco, A Coruña, un congreso peletero, con desfile incluido. La conexión de la Costa da Morte vino de la mano de Charo Carrillo , veterana colaboradora de la Mostra do Encaixe, igual que Araújo, otra de las de siempre. Charo llevó sus creaciones con encaje de Camariñas, como ya hizo tantas veces. Una excelente combinación, mejorada con la presencia de las modelos que se encargaron de lucirla.

También podríamos hablar de la piel del limón, áspera como su sabor. Y del protagonista tendríamos muchos que contar, dadas sus medidas: 24 centímetros de largo y 39 por la circunferencia. Cuelga de un limonero de Os Pinos, en la parroquia de Artes, Carballo. Su dueña es Amparo Esperante , quien explica que en su huerta también hubo peras de enormes proporciones. ¿Será la tierra, el clima o la casualidad?