29 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Los hay en todas partes, sobre todo cuando el alcohol anda de por medio, pero el energúmeno esta vez le ha tocado a Camariñas. Un turista extranjero provocó importantes destrozos en un hotel en el que se alojó después de que su barco acabase destruido en un incendio. Lo dicho: los hay en todas partes. Lo saben bien las víctimas del vandalismo, que no entiende de nacionalidades.