Las cuentas de Canterbury

Harry Dorial redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

22 ago 2009 . Actualizado a las 02:32 h.

Ah, Canterbury. La pequeña ciudad inglesa cargada de historia, tan cerca de la cuca Dover (y de Francia, por tanto). La de San Anselmo , a quien estudiábamos perplejos (algunos) en COU por sus postulados sobre fe y razón, sobre la existencia de Dios (por cierto: se cumplen 900 años de la muerte del arzobispo). La de la tumba de Tomás Becket , otro santo más. La de las peregrinaciones. Y, ligado a estas, de Los cuentos de Canterbury, que son a Inglaterra lo que a España, no sé, ¿el Mío Cid ?, pero con más verso y más amor. Qué hermosa es Canterbury, sobre todo si se llega desde abajo, bordeando la costa, desde Brighton, pasando por Hastings, y subiendo después a Londres. Y parando en la catedral.

Y qué envidia me dan ese grupo de chavales, veinte, alumnos de Cee de entre 13 y 17 años, que se han pasado dos semanas en ella, Kent, en las tierras que dan nombre a uno de los más célebres ducados ingleses. Por iniciativa de los profesores y la asociación Amigos das Linguas (la misma que el año pasado viajó a Escocia, antes a Inglaterra y a Irlanda), y con la colaboración del Concello de Cee y Ferroatlántica, fijaron ayer su base de operaciones y el colegio para mejorar el inglés (imagino que no se les ocurrirá traducir Canter Bury como enterrar al galope). Y vieron Cambridge, Broadstairs (allí estuvo Dickens ) y Londres (también estuvo). En fin, una experiencia. De esas para echar cuentas toda la vida: el número de amigos hechos, de recuerdos guardados, de lugares vistos. Las cuentas de Canterbury. ¿No podría haber actividades así en más lugares de la zona? ¿No podríamos haberlas tenido los que ya padecemos las canas?

Muxía no es Canterbury. Primero, porque tiene mar, y la ciudad inglesa no. Segundo, porque es más pequeña. Pero, ojo, que hay parecidos, y el de las peregrinaciones (el arzobispo allí es el que manda en la iglesia) no es el único, aunque sí el más importante. Muxía, santuario mariano por excelencia, antes pagano y también raíz xacobea, ya calienta motores para las Romería da Virxe da Barca. No queda nada ya. Como es tradición, el flujo empieza ya pronto, y aunque es imposible decir quiénes son los primeros de la temporada, los más madrugadores en el calendario (además, qué más da) quedémonos con dos nombres como ejemplos de esa premura. Son Antonio Calo y José Álvarez Oroño , de Baíñas, Vimianzo. Llegaron como hay que llegar, caminando, e intuyo que cumplieron alguno de los ritos sobre o bajo las piedras santas.

Si peregrinos y romeros hay muchos y solo aparecen de vez en cuando unos pocos, con los voluntarios de Protección Civil nos pasa lo mismo: es imposible citarlos a todos en cuanta cita hay. Y en verano ya saben que hay muchas. Conciertos, romerías, marcha de todo color, fiestas, actos culturales. Naturalmente (por desgracia), accidentes, a veces trágicos. Fíjense en lo que pasó hace dos días por Muxía. Yo creo que a veces no nos damos cuenta de su labor, ya se asume como si nada. Pero es un trabajo casi siempre cansado y en ocasiones intuyo que ingrato. También depende del carácter de cada uno.

Ahí tenemos, justo al lado de estas letras, a una parte de los miembros de Cee, manteniendo el orden durante el concierto de Mägo de Oz. Estando sin estar. Hoy lo harán otros en un lugar distinto, y mañana lo mismo.