Pedro Cambón Romero (lo de Benito vendría más tarde), hijo de Francisco y Elena, nació en Seaia en 1738. A los 16 años entró en la orden franciscana en el convento de Santiago. Llegó a América en 1771. Pasó por las misiones de San Diego, San Gabriel, San Fernando, y pronto llegaría a la de San Francisco (la primera, que ayudó a fundar, y la segunda y actual, en la que tomó la parte más activa), en la que pasó 12 años. En medio, tres de viaje que lo llevaron hasta el sur y Filipinas. Portman indaga en aspectos muy concretos de su vida y trabajo. Viajes, ocupaciones, responsabilidades, proceso constructivo, relaciones, ¡hasta su salud! Cuenta Portman, y traduce Abella, que «Pedro Benito Cambón foi descrito como un traballador infatigable, capaz e entusiasta».
¿Y cuándo murió? No se sabe. Ni dónde. Para el autor, según historiadores norteamericanos, a los 53 años, ya mal de salud, regresaría a Galicia. Pero Gómez Canedo apunta a que a los 66 años era capellán en el convento de Santa Clara en Puebla de los Ángeles (México).
Sea como fuere, su obra, su misión, sigue en pie, abierta a los viajeros curiosos. Y hasta a los cinéfilos. La Misión Dolores aparece incluso en Vértigo (1958) de Hitchcock, en una escena memorable.