Bésale mucho, alcalde

Harry Dorial redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

09 jun 2009 . Actualizado a las 02:32 h.

En las romerías ya se escuchó el año pasado, y este volverá a sonar: Y eso es lo que quiero, besos. Que todas las mañanas me despierten a besos. Que sea por la tarde y siga habiendo besos. Y luego por la noche me den más besos pa cenar . Profunda la letra, ¿eh? Nihilista en el fondo. Y que todos los adolescentes, y muchos que ya lo fueron, bailan frenéticamente, nerviosamente, en los lugares de marcha. No sonó este tema en Zas, pero sí sobrevoló a los comensales su filosofía. Digo Zas cuando me refiero a la comida de los mayores celebrada el sábado a mediodía y por la tarde, con más de 1.300 personas. A todos no podía sobrevolarles, porque tocaba a unas 650 parejas dándose de morros o en la mejilla, y eso sería de Guinness . No fueron todos los besados, pero sí muchos. Miren las imágenes. Tiernas. Es un día, ese de las celebraciones multitudinarias, ideal para comer, hablar, encontrarse a aquel al que hacía meses que no veías, al familiar al que solo tratabas en las fiestas a las que ya no vas, al emigrante retornado al que echabas en falta. Y es un día para besarse. Es curioso. Muchos de estos protagonistas no lo hacen nunca (es imposible saberlo, pero apuesto a que así es), por cosas de la educación sentimental y el pudor. Pero basta que aparezca la cámara para que lo hagan. Se trata de una reacción contradictoria. ¿Pero acaso no lo somos un poco?

Besar, besó hasta el alcalde, Manuel Muíño . A él le tocó una de las más viejas del lugar, premiada por ello. Cada año, para no repetir, van cambiando. Hubo un tiempo en que yo las conocía a todas, porque había muchas que pasaban de los 100 años. Pero Zas ya no es lo que era, ahora la mayoría son nonagenarias, muy jóvenes para los buscadores de las cifras de récord.

También había jóvenes, claro, pero eran los camareros (la mayor parte, de Santa Comba, Zas y alrededores); los de Protección Civil, los concejales, los miembros del Concello, los invitados, uno de los nuevos directores generales de la Xunta. Unos cuantos, vaya.

Las fiestas de mayores se van renovando cada año necesariamente, es ley de vida. Los proyectos personales y empresariales también lo hacen, pero esto ya es más por voluntad y necesidad. Lo de renovarse o morir, como se suele decir exageradamente. Traemos un caso en Vimianzo, el de la familia Miñones Vázque z, propietaria del restaurante Pastoriza, que acaba de ampliar y, acto seguido, inaugurar, el salón de bodas. Aparecen en la imagen Pablo (yerno del patriarca); Esther , la hija; Marcelino , el padre; Marcelino hijo, que es además el gerente del negocio y otra Esther para acabar, la madre. Y ahora, a esperar a que haya bodas y que los novios las quieran celebrar.

Lo de renovarse también le toca, acaso más que a nada, a los vehículos. Con la llegada del verano estamos asistiendo, además de a un tiempo que nos pone de los nervios y nos fastidia la vestimenta (no digo ya los pulmones), a una oleada de coches nuevos y brillantes que tratan de ganarle la batalla a la crisis. Ya te digo yo, que no entiendo nada, que con buenas ayudas y descuentos suculentos se la van a acabar ganando. Hemos hablado de algunos modelos recientemente, y aquí tenemos otro, presentado por Manuel Díaz , jefe comercial de Dimolk, el concesionario Peugeot de Carballo. Es uno de esos vehículos aptos para escaparse una buena temporada, ya que avanza por todos los terrenos, salvo los acuáticos. No, no navega de momento.