Manuel Andrade y Carlos III

Harry Dorial redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

Tal vez los adversarios políticos de Manuel Andrade quieran ver, en la referencia al Borbón Carlos III, una sutil referencia al despotismo que le hizo famoso (al rey, no a Andrade). En absoluto. No hay tal cosa. Carlos III es el nombre del premio que acaba de lograr el famoso político carballés, la más alta distinción anual que la Federación Española de Caza concede a una persona que se haya distinguido por su obra y trayectoria en defensa de las especies, los hábitats y la caza. Andrade lo recogerá en la gala anual que se celebrará el próximo sábado, día 23, en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid.

No es un premio cualquiera. Antes que él lo han logrado personalidades como el Rey de España , Miguel Delibes , Manuel Fraga o, el año pasado, Pedro Sanz, presidente de La Rioja. Lo comparte ex aequo con Lesmes Peña Hurtado que, como el bergantiñán, ocupó la presidencia de la entidad que ahora le premia.

A Andrade no se le reconoce solo ese mérito, sino muchos más. Citemos algunos: la constitución de la Fundación para el Estudio y la Conservación de los Hábitats y las Especies, la creación de la Escuela Española de Caza, la construcción del campo de prácticas cinegéticas de Castillejo de Robledo, en Soria; la promoción de numerosos estudios científicos relacionados con las especies cinegéticas (vacunas, análisis genéticos, controles); la publicación de diversos libros especializados o el «intenso trabajo ante las Administraciones y los legisladores sobre leyes y armonización de normativas comunitarias y autonómicas», destaca la Federación Galega de Caza al dar a conocer su reconocimiento.

Añaden una mención especial, la labor realizada en el Parlamento Europeo ante los eurodiputados con motivo de su cargo como presidente de la Federación Europea de Caza, «además de los esfuerzos y publicaciones de varias normas éticas para cazadores y usuarios de la naturaleza», añaden. Imagino que todo esto, y alguna nota sentimental más, la repetirán el sábado a la hora de entregarle la distinción. Andrade ya adelantó ayer que está «muy contento y orgulloso». Que no se lo esperaba y que es todo un honor, ya que se le da a «personalidades muy significadas». Ya no hay vuelta atrás. El premio es suyo y además, cuando lo reciba, lo estará celebrando por un doble motivo. Resulta que justo al día siguiente, el 24, es su cumpleaños. Nació en 1940, así que echen cuentas. Sí, 69 años, en la flor de la vida. Felicidades. Cuerpos y fuerzas. De seguridad, de auxilio, de ayuda. Estos son nuestros próximos protagonistas. Algunos coinciden con Andrade en que el arma va reglamentariamente con ellos, pero pese a su currículo, no acabo de ver yo al carballés como un cazador tipo. Me recuerda más a gente como Xan García , que, pese a ser durante muchos años presidente del coto (hoy tecor) de Vimianzo, lo suyo era más la relación social que matar perdices. Es mi impresión.

Los que vienen ahora no lo hacen por su papel armado, sino por el trabajo fundamental, para que cualquier acto de los muchos que se celebran en la Costa da Morte se desarrollen sin ningún contratiempo. Su labor es invisible, pero básica.

Los de los honores siempre son los otros: los de los grupos que bailan, los mayores que comen, los jóvenes que corren y hasta los ganaderos que se manifiestan. Ahí pillamos a dos de los tres policías locales de Vimianzo (esa jornada no estaba allí José Luis ), Calixto González Arias y Elías Francisco Cernadas Carballo , junto a dos integrantes de Protección Civil, ambas Mari Carmen.

Poco después, en la comida de la tercera edad que se celebró en Fisterra, trabajaron los tres policías locales del Concello: Manolo Lagoa , Pepe Marcote y Ángel Lobelos . No muy lejos estaban cuatro de los integrantes de la agrupación de voluntarios de Protección Civil: Pablo Casais , Daniel Lago , Leo Marcote y Ángeles Marcote. Y lo mismo podemos añadir al resto de compañeros de la zona, que sobre todo en esta época tienen más trabajo del habitual. En la primavera es, por ejemplo, donde se concentra el grueso de las comidas de mayores. Y hay que regular el tráfico. En Vimianzo, por ejemplo, el intenso flujo de microcares .