Miradas perdidas en Vimianzo

P. Cibeira / L. Casanegra redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

La manifestación en apoyo del sector lácteo celebrada el viernes en Vimianzo permitió reunir en un mismo acto y en defensa de una misma causa a políticos de todos los colores. Además, deparó alguna imagen anecdótica, como la que acompaña estas líneas, y que despierta numerosos interrogantes. ¿Qué hacía el alcalde de Vimianzo, Alejandro Rodríguez, con su teléfono despertando la sonrisa cómplice de su homólogo muxián, Félix Porto, vigilado a su vez por el portavoz del BNG vimiancés, Manuel Antelo? ¿Qué se le perdió en el suelo a los regidores de Carballo y Zas, Evencio Ferrero y Manuel Muíño? ¿Qué peligro aéreo acechaba al concejal fisterrán y secretario de Neria, Xan García Pouso? ¿Quién atendía a la lectura del manifiesto?

Les presento a continuación a un palo y una astilla del mundo deportivo de la comarca, que ayer vivieron con emoción el partido que enfrentó al Soneira y al Dumbría en la Copa da Costa. Se trata de Máximo Pérez, más conocido como Leiba y por ser el vicepresidente y delegado del conjunto vimiancés, y su hijo de tres años, Martín Pérez, que vivió el encuentro como un aficionado más o como un jugador más si lo prefieren, porque mientras su padre seguía el partido, el pequeño daba patadas a un balón a pie de campo. Eso sí que es afición y lo demás son tonterías.

Como afición es también la que las Amigas das Manualidades de Tella tienen por la artesanía, la cocina y otras formas de creación aptas para los sentidos más diversos. Es por ello que ayer se dieron cita en el local social de Os Seixos (Tella-Ponteceso) para participar en la Mostra de Actividades organizada por la Coral Polifónica San Eleuterio. Las asistentes disfrutaron de una demostración de palillo y pudieron compartir y degustar también unos ricos postres. Un ministro con compás. El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, volvió a demostrar el viernes que no es de los olvidan sus orígenes y aprovechó la toma de posesión de Antón Louro como delegado del Gobierno para recordar los vínculos de ambos con la Costa da Morte. «Antón é de Carnota e eu de Cee, e a xente de alí temos un compás no centro do corazón. Un compás que en lugar de tirar ao norte, no noso caso tira ao noroeste», desveló.