La próxima semana cumplirá dos años al frente de Axober. Es un veterano empresario de la construcción
02 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Muchos lo conocen por Confiro, sin más. Ese apelativo es el acrónimo de Construcciones Figueiras Rojo, una empresa constituida en 1992 junto a su socio José Antonio Rojo, que ha realizado muchas obras en la comarca y fuera de ella. Hoy, con el parón de la crisis, es otra cosa. En su caso y en el de todos, a la espera de tiempos mejores. José salió de su aldea de Ponteceso para estudiar la FP por la rama del metal en A Coruña. Antes de que le tocase Madrid para hacer la mili, pasó por varios trabajos: la azucarera Onésimo Redondo de Valladolid, Barcelona o la construcción de la central térmica de As Pontes. Después de la mili se fue a Alúmina, en San Ciprián. Y, poco después, el salto a Suiza, al pintoresco cantón de Appenzell, el menos poblado del país (15.000 habitantes), muy cerca de la frontera austríaca. Le llamó mucho la atención que allí las mujeres no podían votar. Y también el ambiente en general, formado por familias de agricultores. Él se empleó en la construcción y aprendió lo fundamental para, a la vuelta, dedicarse a ello en cuerpo y alma. Suiza, en este sentido, lo marcó, y eso que no pasó más de cinco años. «Foi unha experiencia boa. Alí xa facían as cousas moi ben. Eu aprendín moito. Coñecín a xente moi profesional, por exemplo a un que xa estaba alí de encargado, e que curiosamente hoxe traballa comigo. As voltas que dá a vida». A la vuelta se metió ya de lleno en el negocio, que fue creciendo poco a poco. En la actualidad, y debido a la situación económica, manteniéndose. Es inevitable hablar de la crisis. Él mismo vivió una hace 30 años, cuando se le acabó el empleo en Alúmina y se tuvo que marchar a Suiza. Hoy ve otra, pero no compara. Dice que cada una es como es. «A crise afecta bastante, sobre todo en obra nova. Eu véxoa con preocupación, pero tamén con algo de optimismo, disto hai que saír, aínda que non se saiba que estamos abaixo de todo ou queda algo máis». Malas condiciones Reconoce que «a cousa está moi mal». Esta vez, la crisis también es del capital. Lamenta que «non hai a industria que tiña que haber, todo depende da promoción». Cada uno trata de salvar lo suyo. Y hay, sí, crédito, pero a unas condiciones que considera inasumibles «con ata catro e cinco puntos de diferencial». ¿Y qué se puede hacer? «¡Quen o sabe!». Los peor, reconoce, es el desempleo, situación que repercute en todos los aspectos, incluido el esencial del consumo. La falta de trabajo obedece, entre otros motivos, a que las empresas al final «prefiren estar cun traballador de menos que con un de máis». Asociación Y con esto tiene que lidiar al frente de Axober, la entidad que presidente desde hace dos años (los cumplirá la semana que viene), cuando tomó el relevo de su amigo Moncho Antelo. Lo asume con naturalidad: «Cando un se mete en algo, asume que é para traballar o máximo na medida do posible. O peor é que, ás veces, non tes capacidade para solucionar os problemas reais da xente, polo menos como che gustaría». Pone el ejemplo de las naves irregulares, una cuestión por la que lleva meses trabajando conjuntamente con otras entidades, tratando de hallar una solución. Axober tiene 300 socios, numerosas actividades, servicios formativos e informativos, un crecimiento constante «e unha directiva fenomenal». Para su rincón no tiene ndudas: elige el polígono industrial de Bértoa, y más en concreto la zona en que se está ampliando. «Para min, o polígono ten un significado moi importante. É o sitio polo que me ergo todos os días para ir a traballar dende hai máis dunha década. É a miña vida». En la ampliación tiene puestas «esperanzas inmediatas e expectativas». Hay 19 proyectos, de momento, presentados a Xestur. Uno de ellos es suyo, junto a otros socios. Se trata de un complejo deportivo. No es momento para heroicidades, tal y como está el mercado, pero vuelve al toque de optimismo anterior. El parque empresarial será «un motor fundamental para desarrollar económicamente o municipio». Lamenta que todo lo que está pendiente no se pudiese haber hecho hace tres años, antes del bajó, pero a continuación matiza que, en caso de ser así, tal vez las consecuencias serían peores. En cualquier caso: no son más que hipótesis. Ese complejo se sumará a las instalaciones de pádel que ya gestiona junto a otros empresarios, una iniciativa con la que se muestra muy satisfecho.