Francisco Miñones puso las bases, hace más de 70 años, para que su hijo José Manuel y sus nietos Roberto y Eva dirijan hoy una gran empresa eléctrica
29 mar 2009 . Actualizado a las 03:00 h.El abuelo extrajo la energía eléctrica del río, el padre la distribuyó por las calles y ahora el nieto trata de arrebatársela al sol. Esa podría ser la síntesis histórica de una familia dedicada al negocio de la luz desde hace más de 70 años, que desde 1986 posee la empresa Electrificaciones Miñones S. L. (Elmi), con sede social en Laxe.
El «patriarca» Francisco Miñones Vázquez empezó con 15 años. Vigilaba por las noches la central que sus tíos José y Jesús habían instalado, junto a su padre Manuel, en el río Grande a su paso entre Vimianzo y Laxe, de donde es natural. «Polo día estaba apagada porque non había industrias ás que darlle servizo, era só para o alumbrado. Dábanme dúas pesetas e eu contaba os días que me facían falta para ter vinte pesos, recuerda. El 10 de agosto de 1940 asistió a la colocación de las primeras bombillas en las fiestas patronales de A Torre.
En abril del 45 se fue a hacer la mili en la marina ferrolana y allí descubrió su negocio. «Aquí escaseaban os contadores, pero alí, nun comercio de Ferrol, habíaos. Comprei cinco que xa mos tiñan encargados e cando volvín no 47 empezei a traballar en por min».
La actitud emprendedora y su visión para los negocios le introdujeron en lo que hoy llamaríamos diversificación de riesgo. Construyó un molino, del que se hizo cargo su esposa tras el matrimonio, e instaló un pequeño aserradero, pero sin dejar nunca de lado la colocación de líneas eléctricas y el bobinado de motores que le proporcionaban el grueso de sus ingresos.
A los 62 consideró que había cumplido con su parte y le entregó el testigo a su hijo. «Non me custou traballo deixarllo porque de feito xa era él o que estaba levando todo e eu quedeime aquí pola casa botando unha man cos papeles», comenta. José Manuel no guarda exactamente el mismo recuerdo. «Tivemos moitas discrepancias», señala con una sonrisa cómplice hacia su padre, «pero sempre de progreso», añade.
El actual gerente de la compañía se incorporó al trabajo en 1971 con 18 años. «Daquela empezamos a poñer os primeiros alumeados públicos polos concellos», recuerda.
Desde entonces, Elmi ha multiplicado varias veces sus dimensiones. Ha instalado redes, centros de transformación y líneas, tanto en toda la península como en las ilas Canarias y ha incorporado a su cartera de clientes a compañías como Unión Fenosa, Electra del Jallas o Telefónica. «Iso é o que nos está axudando para que non nos afecte demasiado a críse, que a maior parte do noso negocio non depende das urbanizacións», explica José Manuel.
Y en esa línea de repartir los riesgos para minimizarlos está la tercera generación. Roberto, que se incorporó en el 2001, después de especializarse en energías renovables, acaba de abrir un pub en Ponteceso y dirige el equipo que repara los daños del Klaus en As Pontes. «Nesta casa o de traballar aprendémolo dende pequenos», señala Eva, quien además de llevar todo el control administrativo, acaba de traer a mundo a Miguel, la garantía de una cuarta generación.