Las rías de la comarca guardan toneladas de residuos contaminantes

Antón Bruquetas

CARBALLO

Hay cosas que desgraciadamente nunca cambian. La mentalidad instalada, en muchas ocasiones entre la gente del mar, de que las entrañas del océano son un vertedero sin fondo parece ser una de ellas. Una forma de pensar que está convirtiendo aguas ricas y productivas en auténticas cloacas. La jornada de limpieza que organizó el pasado fin de semana en Camariñas la Asociación de Armadores de Artes Menores de Galicia (Asoar-Armega) puso al descubierto las miserias que se refugian en las rías y los puertos de la Costa da Morte: toneladas y toneladas de basura. En concreto, más de 14, que los buzos que colaboraron en las tareas recuperaron en menos de tres horas. Y eso, que la zona, ya había sido revisada hace más de dos años. Entre los residuos que prácticamente completaron tres contenedores con capacidad para seis toneladas cada uno se encontraron desde redes, ropas de agua, 37 nasas, tres barandillas de embarcaciones, ocho latas, 46 neumáticos, cinco botellas, lotes de cables, un tubo de escape, 12 envases de plástico y hasta siete baterías. Unos residuos extremadamente contaminantes, porque contienen elementos que no se degradan con el paso del tiempo. A estos materiales que son recuperables a simple vista, hay que añadirle la saturación orgánica que sufren las rías de la comarca por culpa de los vertidos procedentes de las poblaciones que se asientan en sus alrededores. Estos contienen en muchos casos metales pesados que pueden llegar al organismo del ser humano a través de la cadena trófica.