El PP aprovecha que PSOE y BNG incumplieron su promesa de recuperar la concesión para criticar una tasa que implantó
26 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Cuando parecía que la Costa da Morte ya daba por perdida la batalla contra el peaje, los partidos políticos que concurren a estas elecciones autonómicas se han vuelto a encender la chispa. Ahora ya no hablan de recuperar la concesión de la AG-55, al menos de forma inmediata, pero parecen haber descubierto un filón electoral en los miles de usuarios que circulan a diario -y pagan- por la autopista que une A Coruña con Carballo.
El Partido Popular intenta sacar partido de la incapacidad de los socios del Bipartito para cumplir los compromisos adquiridos en anteriores contiendas. «O 8 de xullo do 2005, en Carballo, Touriño dixo que ía eliminar a peaxe, e non o fixo. Pero quitárona en Vigo», proclamó Alberto Sueiro en su mitin de Carballo.
PSOE y BNG hicieron suya durante años la bandera de la gratuidad de la AG-55, y ahora están pagando ese incumplimiento. Los socialistas se escudan en la ampliación de la concesión hasta el 2045, aprobada en el 2003, cuando Alberto Núñez Feijoo era conselleiro de Política Territorial y tenía, por tanto, la sartén por el mango. «Vendérona», gritó desde su asiento uno de los asistentes al mitin del PSOE en Carballo. «Vendérona -ratificó Mar Barcón, la número 1 por la provincia-, e, como fan sempre, vendérona aos seus amigos». Su compañera de filas Marisol Soneira ha sido especialmente combativa en este asunto. «A única herdanza que nos deixou un señor que lle quere poñer nome de boi a unha vaca é a peaxe na autoestrada A Coruña-Carballo ata o ano 2045», dijo en Carnota.
Esa ampliación del contrato entre la Xunta de Galicia, propietaria de la vía, y Autoestradas de Galicia, la empresa concesionaria, también ha servido de justificación a los nacionalistas. Xosé Regueira calificó el peaje como «unha herdanza envenenada do PP, cun rescate complicado».
¿Y qué proponen los partidos políticos para los próximos cuatro años? Los socialistas, que parecen dar por perdida la batalla del rescate de la concesión, ni siquiera han planteado la alternativa de hace cuatro años: una rebaja gradual de la tasa hasta llegar a su completa desaparición. El BNG ha cogido el relevo, y es precisamente eso lo que propone el candidato carballés en el caso de alcanzar el gobierno. El PP se queda solo con la primera parte, que se traduciría en «tarifas bonificadas», como las definió Alberto Sueiro, pero sin la supresión del peaje en el horizonte. Y Terra Galega va más allá: dejar la AG-55 tal como está y hacer una nueva conexión entre Carballo y A Coruña. Tal vez fuese la solución.