El último poema de Man

Bernardo Cequera

CARBALLO

Mañana se cumplirán seis años de la muerte del Alemán de Camelle, que plasmó sus reflexiones en una página de La Voz

27 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Manfred escribió sobre el recorte de La Voz de Galicia reproducido en la ilustración lo que suponemos fue su despedida de este mundo.

En este poema, Man expresa amargura ante su vida y tranquilidad pasmosa ante su muerte. En este epílogo , el alemán de Camelle hace un balance sincero de lo que fue su existencia, su ensimismamiento, su amor pasional por sus obras, por sus ideas, por sus fantasías, por su forma de vida. Se recrimina a sí mismo; se dice, aunque con otras palabras: «Te lo buscaste, ahí tienes la paga».

En este adiós, Manfred se compara con el Narciso de la mitología, quien, con cruel arrogancia, despreció el amor de la ninfa Eco y por ello fue castigado a sufrir eternamente. Su castigo: no alcanzar el objeto de su pasión, él mismo.

Sin embargo, el arte de este individualista está arraigado en la Costa da Morte, entre su gente, en sus montes, en sus penedos, en el aroma de los cerros, en la fuerza de los veleidosos vientos, en las caricias de las aguas del mar y de la lluvia; el universo gallego lo embrujó y abonó su locura. La historia de Man es la historia de un emigrante que llega a una tierra extraña y echa raíces: una historia gallega. Aun después de su muerte, su figura sigue siendo parte activa de la vida de Camelle y de la Costa da Morte.

¿Fue Man un ciudadano valioso para la comunidad? El museo de Man funcionó 40 años sin subvenciones. ¿Cuántos museos en el mundo pueden decir lo mismo? Sin ayuda, el alemán construyó un pilar importante del circuito turístico de la Costa da Morte: su museo. Y, como si fuera poco, dejó 120.000 euros para la manutención de ese pilar. Fue un buen hijo de estas tierras, no les sacó nada y les dejó todo, fue un buen ciudadano, ejemplo para las generaciones futuras.

La casa donde habitó Man es el símbolo de una vida de respeto por la naturaleza y compenetración con el arte. Aun hoy, a pesar del deterioro, uno que otro turista se acerca a Camelle para ver las ruinas. La Casa de Cultura de Camelle, que lleva el nombre de A Casa do Alemán, se puede encontrar en cualquier localidad gallega (con ello no resto importancia cultural a A Casa do Alemán, pero cada edificio tiene sus funciones propias). Sin embargo, la casa de Man y su jardín es una construcción única en la región. Antes venía mucha gente a admirar su chabola, los círculos en las piedras del dique; ese colorido que aún, durante las tormentas más inclementes del invierno, entibiaba el sitio llamado Petón de Alta en Camelle.

Mañana, 28 de diciembre, se creará legalmente la Fundación Man de Camelle: el camino está trazado. Desde hace un año, el Concello de Camariñas lleva adelante la traducción y organización de los documentos y escritos de Man. Una pequeña parte de ese material ya se puede consultar libremente en la biblioteca de Camariñas. Sin embargo, falta mucho por hacer.